Si alguien necesita un recordatorio de que la violencia en los estadios de fútbol sigue siendo un problema en Italia, entonces el partido del miércoles entre la Roma y el Dínamo de Kiev fue el mejor ejemplo.
La pregunta es si este último incidente finalmente llevará a las autoridades, que hasta ahora se mostraron incapaces de solucionar el problema, a tomar medidas.
El encuentro disputado en el Estadio Olímpico de Roma por la Liga de Campeones del fútbol europeo fue suspendido después que el árbitro sueco Anders Frisk recibió un golpe en la cabeza con un proyectil arrojado por un fanático y tuvo que recibir atención médica por la herida.
"Desgracia en Roma" fue el título del diario italiano Gazzetta dello Sport el día después del partido. En tanto, los expertos analizan las razones por las que el fútbol de ese país sigue siendo impactado por los violentos.
No hay que pasar demasiado tiempo pensando, ya que la respuesta es muy simple. Nadie pone orden en los estadios italianos.
Mientras los enfrentamientos entre simpatizantes dentro o fuera de los estadios siguen siendo poco frecuentes, los objetos lanzados al campo de juego se convirtieron en algo usual y de mucho peligro.
El partido decisivo entre AC Milan y la Roma la temporada pasada fue arruinado por los simpatizantes del equipo romano, que arrojaron todo tipo de elementos al campo de juego.
El brasileño Dida, arquero del AC Milan y que iba a consagrarse campeón en Italia por primera vez, atajó mientras los misiles caían a sus espaldas. El sudamericano tuvo que ser atendido dos veces luego que bombas de estruendo explotaron cerca.
Los fuegos artificiales que llevan los "ultras" antes de los partidos son vistos como parte de los preparativos para los clásicos que le agregan calor a la atmósfera, pero muy a menudo las llamas no son usadas para entretener sino para hacer daño.
Fuera de cada estadio en Italia hay carteles que informan que los fuegos artificiales, pequeñas bombas, cuchillos, armas, encendedores y monedas están prohibidos.
Pese a eso, cada semana en los estadios estos elementos son ingresados a los estadios y son lanzados a las áreas ocupadas por los simpatizantes rivales.
Mientras en los estadios británicos no se pueden ingresar bebidas en latas, en mayo del 2001 seguidores del Inter de Milán entraron con un ciclomotor robado al estadio San Siro antes de prenderle fuego y lanzarlo desde una de las gradas donde estaban los fanáticos.