El quarterback de los Broncos de Denver, Peyton Manning, se convirtió en el gran derrotado en el Super Bowl XLVIII, luego de llegar a la final como el Jugador Más Valioso y Mejor Jugador Ofensivo de la liga durante la temporada regular y gran favorito para acreditarse la victoria.
Pero los Seahawks de Seattle lo detuvieron al vencer 43-8 a los Broncos para acreditarse su primer título de Super Bowl, en el MetLife Stadium, de East Rutherford (Nueva Jersey), el pasado domingo.

Manning, de 37 años de edad, que no quiso hacer declaraciones al concluir el partido, solo dijo que "es frustrante terminar así".
El veterano mariscal de campo buscaba su segundo anillo de campeón después del que ganó con los Colts de Indianápolis en el año 2007, y se habría convertido en el tercer jugador en la historia de la NFL que logra dos títulos con equipos diferentes.

Pero ahora se ha convertido en el primero que lo ha perdido con dos equipos diferentes.
El mariscal de campo había acaparado los reflectores y se perfilaba como favorito para ganar el título de Super Bowl, después de haber concluido una de sus mejores temporadas regulares, al imponer marcas de la NFL con 55 pases de anotación y 5,477 yardas por aire, y fue el mariscal de campo menos derribado.
Manning había dado pie a las especulaciones de su retirada al haber hecho declaraciones como que veía "la luz al final del túnel".
Sobre todo porque su carrera cambió drásticamente cuando tuvo una serie de lesiones y operaciones en el cuello que lo dejan casi sin posibilidad de volver a jugar.
Pero cuando los Broncos lo contrataron, regresó al protagonismo hasta hacer el viaje al Super Bowl, en donde una férrea defensa de los Seahawks le puso un alto.
Jugando en el partido más importante lo hizo de la manera más deficiente en toda la campaña, al completar 34 de 49 pases, con 280 yardas, un pase de touchdown, dos intercepciones y un sinnúmero de envíos incompletos.
"No voy a hablar da nada, solo puedo decir que es frustrante terminar así", comentó Manning en breves declaraciones mientras se dirigía a los vestuarios al concluir el partido.
Luego ya en sus primeras declaraciones a la televisión admitió que había frustración en todo el equipo, pero que los Seahawks fue el mejor equipo en el campo y se mereció la victoria.
La cara de la alegría
El otro lado de la moneda es el mariscal de campo de los Seahawks, Russell Wilson, quien se convirtió en el tercero más joven en la historia en ganar un título de Super Bowl de la Liga Nacional de Fútbol Americano (NFL).
El quarterback de los Seahawks ganó el título a los 25 años y 65 días, y se convirtió en el tercero más joven en la historia de los Super Bowl.
La victoria la consiguió Wilson con clase, derrotando al veterano Manning, por paliza y diferencia de 35 puntos.
"Siempre somos implacables", declaró Wilson al final del partido. "Así hemos sido toda la temporada, de principio a fin, implacables", agregó.
El mariscal, segundo año en la NFL, indicó que "desde antes de iniciar la campaña regular teníamos en mente el título de campeones, cada día, cada entrenamiento, cada partido".
Agregó que "al final del día, lo que uno quiere siempre es jugar el mejor fútbol posible, y eso justamente fue lo que hicimos esta noche”.