Panamá vive momentos bellos. El domingo fue la Roja; pero, ayer, “La Rojita” hizo lo que nadie había hecho: sumar tres puntos en una Copa Mundial de la FIFA.
El combinado de menores de 17 años, dirigido por Jorge Dely Valdés, debutó, derrotó ayer 1-0 --con anotación de Jorman Aguilar-- a Burkina Faso y sumó sus primeros tres puntos en el Grupo E del Mundial Sub-17 de México, cotejo llevado a cabo en Querétaro.
El partido.
El partido comenzó con dos equipos muy nerviosos. Tanto Panamá como Burkina Faso salieron casi temblando al engramado del Estadio de Querétaro. Sin embargo, los istmeños, rápidamente, comenzaron a acomodarse dentro del terreno de juego y a tomar el control de la pelota.
Eran momentos de angustia para los africanos, quienes veían cómo los istmeños se hacían con el control total del esférico.
El primer aviso de Panamá llegó a los tres minutos del partido con un disparo al travesaño, luego de una gran combinación entre Bryan Santamaría y Omar Browne, quien fue uno de los más punzantes del equipo canalero.
Después de esa llegada, los de Dely siguieron tomando confianza dentro del rectángulo verde, mientras que los de Burkina Faso se ahogaban un poco, tras la fuerte presión que ejercían los panameños.
El gol.
Jorman Aguilar apareció, como esos salvadores de los tiempos antiguos, y recogió un balón al borde del área y empalmó como todo un especialista para poner a “La Rojita” a hacer historia. En esos instantes, Panamá entera se convirtió en un puño apretado que solo espera el momento adecuado para gritar.
Jorman Aguilar, a los 22 minutos de tiempo corrido, pasó a la historia como el primer panameño en marcar un gol en un Mundial Sub-17 avalado por la FIFA. De hoy en adelante, Aguilar no será el mismo niño que corría por su cara, ya que, de hoy en adelante, será recordado por darle el triunfo a un equipo nacional en una Copa Mundial.
Segunda parte.
Panamá vivía un sueño. Dely Valdés tenía bien listo el guion: chicos, hagan lo que saben hacer. Jorge Dely, un poco callado al parecer, supo manejar los nervios para poder hacer los cambios necesarios.
El partido siguió su curso y fue entonces cuando Burkina Faso decidió apretar a los panameños en busca del empate; sin embargo, una buena defensa panameña y una garra que buscaba una victoria histórica no les permitía a los africanos hacer de las suyas.
Y pasaba el tiempo. Acá en Panamá, la ciudad estaba totalmente paralizada. No era para menos, en esos momentos un hecho histórico se estaba llevando a cabo.
Mientras tanto, en el coloso de Querétaro, “La Rojita” seguía demostrando por qué dejó afuera a Costa Rica y por qué es la tercera mejor selección de la Concacaf. Mentira no es. Panamá es un gran equipo, un equipo capaz de hacer cosas imposibles, de hacer llorar, de hacer gritar a cualquiera.
Demostración.
Porque Jorge Dely Valdés tiene bien adiestrado a este equipo y ayer quedó más que demostrado, ya que los futbolistas istmeños hacían lo que tenían que hacer, matar tiempo y esperar a la contra a Burkina Faso, lástima que ninguno de estos contragolpes terminara en gol.
Panamá fue mejor, aunque no dominó en la segunda parte por completo, nunca estuvo en aprietos en casi ninguna jugada.
Roberto Chen fue el hombre de la tarde. El defensa-volante del San Francisco, quien, además, estará en el Mundial Sub-20 de Colombia, realizó un partido redondo ante los africanos.
Ahora, nos tocará hacer lo mismo ante Ecuador este jueves. Ayer, “La Rojita” mostró cosas interesantes y, sobretodo, mostró que podría clasificar a la segunda ronda de la competición.
Ayer, hicimos historia y vencimos de África.