La muerte y el caos rondaban ayer por varias pequeñas poblaciones del departamento colombiano de Quindío (centro-oeste), devastadas el lunes por un sismo de 6.0 grados en la escala de Richter y abandonadas a la buena de Dios, según dijeron sus habitantes.
El hospital de "La misericordia" de la localidad de Calarcá, cercana a Armenia, la capital de Quindío, debió ser evacuado tras el terremoto, por lo que los médicos y paramédicos debieron habilitar un hogar de ancianos como centro de salud para atender a los cientos de heridos.
Pero el hogar de ancianos resultó inundado en la noche del martes tras el torrencial aguacero que cayó sobre Calarcá, la segunda localidad de Quindío más afectada por el movimiento telúrico, después de Armenia, y donde han muerto 49 personas, según cifras oficiales provisionales.
Alejandra Gómez, una enfermera de "La Misericordia", declaró a la