La piscina del Centro Acuático Panamericano (PAC, en inglés) de los Juegos de Toronto se ha convertido en una fuente inagotable de récords gracias a un diseño que la hace tan rápida que se han batido 19 marcas históricas en tres días de pruebas, y todavía faltan 14 finales.
El brasileño Joao De Lucca es un buen ejemplo de las facilidades que ofrece la piscina principal de PAC, la mayor instalación que se construyó específicamente para estos Panamericanos. Ya consiguió batir tres registros en Toronto: 200 metros libres y los relevos de 4x200 y 4x100 libres.
"Es muy buena la piscina, es como uno de esos circuitos de carreras con una pista impecable; la piscina está igual. Tiene un brillo, es muy bonita y debajo del agua el azul es bien intenso. Es un espectáculo", comentó el nadador brasileño.
El secreto está en su diseño. Tiene tres metros de profundidad, como pocas en la actualidad, lo que contribuye a reducir las turbulencias del agua alrededor de los nadadores lo justo para ganar unas centésimas vitales para bajar una marca.
Al diseño de la piscina hay que sumar el apoyo que dan los cerca de 5.000 espectadores que cada día animan a rabiar a los nadadores, principalmente a los canadienses, con lo que también empujan a sus rivales a dar lo mejor de sí mismos para no ser batidos.
Uno de los casos más relevantes del efecto combinado del apoyo local y el diseño de las instalaciones se vio en el relevo femenino del 4x100, en el que el equipo canadiense bajó en casi cuatro segundos el tiempo que Estados Unidos estableció en los Juegos de Guadalajara 2011.