Opinión
La prueba asiática y el futuro de Panamá
- Juan Carlos Mas
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- jcamas@gmail.com/@monimas11
La reciente gira de la selección mayor por tierras asiáticas no solo ha sido un examen competitivo, sino el escenario ideal para poner a prueba la profundidad de una plantilla en plena transición. Bajo la batuta de Thomas Christiansen, el periplo por India y la Copa Kirin en Japón dejó una lectura clara: hay materia prima para ilusionarse, pero también asignaturas pendientes que reclaman absoluta atención en el plano táctico y estratégico.
El objetivo principal de este desplazamiento era el recambio generacional y la evaluación profunda de nuevos talentos bajo presión internacional. Más allá de los resultados numéricos —como el empate inicial ante India, el valioso 1-1 frente a Nueva Zelanda o el agónico cierre ante Ecuador resuelto con jerarquía en la tanda de penales—, el valor real residió en la respuesta inmediata en la cancha de figuras inéditas.
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Las anotaciones de Omar Valencia, Giovany Herbert y el destacado debut goleador del joven Josué "Yayita" Vergara demostraron de forma contundente que la ofensiva cuenta con aire fresco, variantes tácticas y una notable amplitud en el repertorio.
Sin embargo, este mismo proceso de renovación también deja al descubierto ausencias notables que inevitablemente generan debate en el entorno deportivo. La marginación temporal de jóvenes promesas como Kadir Barria, militante en el Botafogo de Brasil, y Estevis López, del Veraguas United —quienes por distintos motivos no fueron incluidos en la convocatoria final—, evidencia que el camino hacia la consolidación definitiva posee filtros complejos.
Su ausencia en esta travesía, sumada a la presunción de que tampoco estarían en la doble fecha FIFA de noviembre frente a Curazao por la Copa de Naciones, priva a estos valiosos talentos de un rodaje internacional indispensable para su maduración. Ambos acumulan virtudes técnicas suficientes para proyectar un futuro de enorme trascendencia en la selección nacional, por lo que su seguimiento cercano por parte del cuerpo técnico seguirá siendo vital.
A pesar de estas omisiones en la lista, la doble fecha FIFA de noviembre ante Curazao se perfila como un reto sumamente difícil; sin embargo, la estadística de los últimos años da a pensar firmemente que la Sele debe superar el escollo, aunque de ningún modo con facilidad al tratarse de un rival de estirpe mundialista.
Antes de pensar de lleno y sin escalas en el gran sueño del Mundial 2030, el equipo nacional tiene la ineludible obligación de esforzarse al máximo para llegar a lo más alto tanto en la Copa de Naciones como en la Copa Oro. Christiansen continúa tejiendo pacientemente un equipo resiliente donde la gestión integral del talento joven y el rigor competitivo absoluto marcarán el paso decisivo hacia el nuevo objetivo final: El mundial 2030.

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