LA TEMPORADA hípica, correspondiente a este año, culmina hoy entre sombras y luces.
Cuando se declare oficial el resultado de la octava carrera de esta noche, se correrá el telón de la temporada, dejando como mejor recuerdo el triunfo de Spago, primero en el triple corona nacional y después en el Internacional del Caribe.
Quedan para la historia los 12 clásicos alcanzados por Manuel Ortega; el dominio de Mariisima entre las yeguas; el poder demostrado por Roar ante la crema y nata de nuestros pisteros; así como la confirmación de Alberto Paz Rodríguez como mejor entrenador del patio y de Rubén Orillac como uno de los más efectivos, especialmente en el reglón de los clásicos.
El 2004 nos deja el legado de un Cuerpo de Comisarios que, ni con una mediana alcanza el 3.0 para pasar el año; con una administración que puso la casa en orden , pero que en el plano hípico nos deja indicios de que necesitamos algo mejor para el 2005.
Como es usual en esta época renovamos las esperanzas y esperamos que el 2005 nos traiga una transformación de los reglamentos de Apuesta y de Carreras y que la Junta de Control de Juegos fiscalice de manera más celosa los asuntos hípicos.
La gran luz que se avista al fondo del túnel es la anunciada incorporación de nuevos socios estratégicos al manejo de nuestro hipismo.
De cristalizarse todo esto, seguramente dentro de un año todo será luz y desaparecerán las sombras.