El candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Francisco Labastida, arremetió ayer contra los aspirantes de la oposición y garantizó la limpieza de las elecciones "más competidas" de la historia de México, en un mitin de cierre de campaña en la capital mexicana.
Labastida, arropado por varios miembros del Gobierno y de la "vieja guardia" del partido, cerró ayer su campaña en la Ciudad de México -donde, según los analistas el PRI, no conseguirá la mayoría- para intensificar su campaña electoral en el resto del país en los próximos días.
El candidato del PRI aseguró que la jornada electoral del 2 de julio será la "más limpia y equitativa de la historia" y advirtió de que "sólo en la mente de los que se sienten derrotados existe la idea de que habrá fraude".
"Sólo a un irresponsable o a un loco se le ocurriría descalificar a quienes tienen el honor de estar en las casillas y contar los votos", dijo, en referencia a las declaraciones de Vicente Fox y Cuauhtémoc Cárdenas, candidatos de la oposición, sobre un posible fraude en los comicios generales.
Los observadores internacionales, agregó Labastida, serán testigos de una "elección sin tacha y de la victoria del PRI".
El ex ministro de Gobernación (Interior) y candidato del partido que gobierna México desde 1929 criticó también la gestión del centro-izquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD) en la capital mexicana, que, dijo, es víctima de gobiernos "incompetentes e ineficaces".
El PRI movilizó a trabajadores de los sindicatos ferroviarios, petroleros y campesinos para llenar la plaza más grande del mundo con obreros procedentes de varios estados del centro del país, algunos a más de cinco horas de distancia de la Ciudad de México.
Entre los invitados especiales, como los ex líderes del PRI y miembros del gabinete de Ernesto Zedillo, los organizadores situaron también a una delegación de indígenas del estado de México.