Los Angeles Lakers confirmaron que no son el mejor equipo de la NBA, pero ya tienen asegurado su tercer título de liga consecutivo después de vencer a los Kings de Sacramento 112-106 en la prórroga del séptimo y decisivo partido de las finales de la Conferencia Oeste.
Las claves del triunfo de los Lakers fueron una vez más el pívot Shaquille O"Neal, que demostró que es el líder indiscutible del equipo y una fuerza imparable bajo los aros; el escolta Kobe Bryant, la imagen de la nueva estrella de la NBA y la desaparición en los momentos decisivos del partido del alero de los Kings, Chris Webber.
Los tres factores unidos a que los Kings fallaron en lo más elemental que tiene el deporte del baloncesto, los tiros de personal, se unieron para que los Lakers, primero con la ayuda de los árbitros en los partidos cuarto y sexto y luego con los nervios de sus propios rivales, se quedaran con un título más que cuestionable.