Los Angeles Lakers completaron una jornada más como el único equipo de la NBA que todavía queda invicto en su campo después de haber disputado 11 partidos.
Pero su último triunfo frente a los Jazz de Utah se dio en medio del suspense y el dramatismo de un marcador que no se definió hasta los últimos segundos del tiempo reglamentario.
El protagonista fue el alero Devean George, que surgió como el gran salvador para Los Angeles al anotar un triple con 24.3 segundos para que finalizase el partido que ganaron por 94-92 a Jazz.
La acción de George impidió que los Lakers, que habían tenido una ventaja de 21 puntos, perdiesen el partido cuando estaban abajo en el marcador con canasta del novato Mo Williams y menos de un minuto para que finalizase el tiempo reglamentario.
Junto a George, que logró 16 puntos, el jugador más productivo fue el pívot Shaquille O"Neal con 19 puntos, 15 rebotes y ocho asistencias, mientras que el escolta Kobe Bryant aportó 19 tantos para los Lakers, que ganaron el noveno partido consecutivo y se mantuvieron invictos en su campo del Staples Center (11-0).
Los Lakers tienen una marca de 26 triunfos consecutivos en su campo, incluidos los 11 de la presente temporada. La ausencia del alero Karl Malone, suspendido con un partido por el codazo que le dio a Steve Nash, de los Mavericks, el pasado jueves dejó el duelo sin el aliciente de verlo jugar por primera vez contra su ex equipo, el único que tuvo durante las 18 temporadas anteriores que estuvo en la NBA.
Malone se ha perdido sólo 11 partidos en las 19 temporadas que lleva de profesional, de los cuales seis fueron por lesión o enfermedad y los otros cinco restantes por suspensiones.
George ocupó su puesto para convertirse en el personaje central, mientras que el pívot Slava Medvedenko y Gary Payton aportaron 15 puntos cada uno para los Lakers, que tienen la mejor marca de la liga con 17-3.
Todos los que participamos en el primer Rainforest X-treme Challenge, tenemos algo que contar. Sin duda, una experiencia inolvidable. La lluvia se hizo presente en todo momento y no defraudó en lo absoluto al título que se le dio en inglés a la actividad: "Reto extremo en la selva lluviosa tropical".
La lluvia nos acompañó desde que salimos de la ciudad en los autobuses rumbo al Parque Nacional Chagres, donde habían de partir los equipos competidores en la comunidad emberá Parará Puro.
Al bajar al puerto de Corotú donde abordamos una inmensa canoa rumbo a Parará Purú, el agua se congració en arreciar con más furia. Llegamos a la comunidad emberá hechos una sopa.
Luego de la salida de los participantes selva adentro, un grupo de periodistas y organizadores fuimos transportados al primer punto de control de la comeptencia, ubicado en la represa Madden. En todo el trayecto hasta ese lugar, la lluvia se cebó con nosotros calándonos hasta los huesos.
Si para nosotros fue difícil el reto bajo la lluvia, ya se puede usted imaginar lo que tuvieron que enfrentar los competidores. El verde exuberante de la selva tropical panameña es engañoso. Dentro de ella se teje una maraña de vida increíble, con algunas especies peligrosas para hombres y mujeres que se adentren en sus entrañas. Algunos equipos comprobaron en carne propia el palpitar de la selva. A uno de estos equipos se les quedó sus linternas y tuvieron que pernoctar en lo profundo de la selva en el tramo de Camino de Cruces.
Una ponzoñosa equis (especie de serpiente venenosa) frenó su paso y los obligó a limpiar con unas pinzas un espacio donde se sentaron espalda con espalda y cantaron toda la noche para ahuyentar a un tigrillo que gruñía no muy lejos.
La tica Ligia Madrigal del equipo Coast To Coast probó cuan doloroso es el veneno de las avispas y hormigas del trópico húmedo panameño. Fue la única que tuvo que pasar este doloroso percanse. Otro de los equipos fue descalificado. La niebla los desorientó mientras navegaban por las aguas del Gatún.
Pero quienes quizás más sufrieron las inclemencias de la selva y el clima panameño fueron los miembros del equipo estadounidense Hydro Charge-COPA.
A ellos literalmente se los tragó la selva y estuvieron un buen par de horas perdidos, siendo rescatados por unidades del SPI, Cruz Roja y SINAPROC quienes les brindaron auxilio. El equipo llegó en ambulancia a la meta por las malas condiciones que presentaban.
Frío intenso, humedad hasta los huesos, rasguños, moretones y otros golpes. Esas son algunas de las huellas que dejó la selva en los participantes del Rainforest X-treme Challenge.
Pero sin dudas, lo que más quedó es todas las anécdotas y experiencias vividas para contarlas. Un gran recuerdo del reto bajo la lluvia de la selva tropical panameña.