El estadounidense Lance Armstrong, que está a un paso de ganar su cuarto Tour de Francia, respondió ayer sábado a la prensa sobre la carrera, su equipo, sus rivales, el dopaje y el público francés. Con, como hilo conductor, su amor al Tour.
Nunca es fácil ganar el Tour de Francia, pero todo es más fácil cuando se tiene un equipo como el que yo he tenido este año. Creo que es el mejor que he tenido en un Tour.
Para mí, no es importante decir que he ganado dos o cuatro veces. Lo más importante es que soy la única persona que ha superado un cáncer y ha ganado el Tour de Francia. El recuerdo que yo deje al ciclismo corresponderá a la prensa o al público decidirlo.
Estoy muy contento de ganar este Tour. Si lo hubiera perdido, habría estado muy decepcionado, más de lo que se puede imaginar. Si debo perder un día, será una terrible decepción.
Es muy importante en mi carrera. Al principio, fue él quien me convenció de que podía ganar el Tour de Francia. Ya sea en enero o en junio, estoy siempre en contacto con él. Nos llamamos tres o cuatro veces por día. No me imagino correr el Tour sin él.
Manolo Saiz ha hablado mucho y convenció a sus ciclistas de que me podrían poner en dificultades. Continuaron hablando en la primera semana e incluso en la segunda. Pero el Tour dura tres semanas. Me gusta leer este tipo de declaraciones ya que forman una gran parte de mi motivación.
Sí y no. No hay patrón. Hay tanta presión de los patrocinadores, de los equipos que deben ganar etapas... Con nueve corredores no se puede controlar la carrera.