Hola, amantes del baloncesto en Panamá. Esta semana tenemos un tema que puede cambiar los rumbos del básquet en nuestro país.
Las elecciones para escoger a la nueva junta directiva del baloncesto panameño, que maneje los rumbos de esta disciplina por lo próximos 4 años, se darán pronto. En las elecciones vemos caras nuevas, pero conocidas en nuestro deporte.
A los que más fuerte veo en la contienda son: Jair Peralta, Carlos Araúz y Mario Gálvez, tres figuras que llevan el baloncesto en la sangre.
Les digo, amigos, que a pesar de avalar la candidatura de mi hijo Jair, esto debe ser lo más prístino posible y estoy cruzando los dedos para que gane el mejor, por el bien del basquetbol nacional.
Estas tres figuras tienen como carta de presentación la honradez y las ganas de sacar este deporte del abismo en donde está sumido.
El próximo presidente, uno de estos tres, tiene que saber que trabajará desde cero, que no conseguirá una federación con muchos recursos y, mucho menos, tendrá con qué trabajar.
Esta nueva junta directiva, encabezada por uno de estos tres personajes, debe cambiar todo. Pero el cambio no será buscando perjudicar a otros, sino que busque que el baloncesto avance y se dé a respetar como en los años cuando éramos una potencia mundial en este deporte.
En estas elecciones también jugarán un papel importante, además de los candidatos, las personas que pongan las reglas de juego.
Hay que entender que las reglas para estas elecciones cambiarán y los encargados de esto serán los señores de la Federación Internacional de Baloncesto (Fiba), el Instituto Panameño de Deportes (Pandeportes) y el Comité Olímpico de Panamá (COP).
Estas tres entidades deben velar para que no haya nada oscuro y que siempre gane el mejor. No debe haber nada impuesto, sino que el nuevo máximo dirigente del baloncesto debe ser por el consenso de todos los actores del básquet en nuestro país.
Estos tres “árbitros”, por llamarlos así, deben estar claros en que los otros actores deben cumplir con todos los requisitos, no permitir distritos con menos de 3 ligas.
Espero que las personas encargadas de dirigir este proceso electoral sean honestas y transparente. No se puede correr el riesgo, que por amiguismo u otra debilidad humana, sea escogido un presidente que no venga a trabajar, sino a seguir con el mal ejemplo de los que fueron excluidos por la Fiba.
Si bien mi hijo está corriendo para estas elecciones, en esta ocasión su servidor se quita la camiseta de padre, en esta situación soy un amante más del baloncesto que quiere ver renacer de sus cenizas el deporte que lo llevó a altos lugares como jugador, lugares que muchos de los que dicen ser dirigente jamás llegaron.
Gane el que gane, en mí siempre tendrán un apoyo, un amigo, un consejero. Soy una persona que está convencida de que la juventud y la experiencia de estos tres candidatos son las armas que lo llevarán lejos.
En estos momentos, la familia del baloncesto tiene que estar pendiente, somos el primer fiscal que debe garantizar lo legal de las próximas elecciones.
Yo espero que antes de cerrar mis ojos para siempre mi baloncesto tenga a personas con todas las ganas de tomar la pelota y decir: “Yo tomo el tiro ganador, yo soy quien la debe tener porque voy a resolver en este momento el partido final”.