La guerrilla marxista colombiana de las FARC, con la que el Gobierno lleva a cabo una negociación de paz, lo que realmente quiere es tomar el poder, según la declaración de un presunto desertor insurgente divulgada ayer por el Ejército.
Según el joven de 16 años, que se identificó como Míller y que desertó de las filas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) el pasado miércoles en medios de los combates con el Ejército, la jefatura del grupo rebelde no está interesada en negociar la paz con Pastrana. El Ejército dijo que el joven se entregó a las tropas oficiales durante el ataque que las FARC lanzaron el pasado miércoles contra la población de Villarrica, en el departamento del Tolima (centro-oeste del país). Ese ataque fue parte de la violenta escalada que el grupo insurgente desplegó entre los pasados martes y miércoles contra 13 apartadas localidades de 6 departamentos de los 32 del país, y que según un informe castrense dejó 86 guerrilleros y 10 uniformados muertos.
Las declaraciones del presunto desertor guerrillero fueron grabadas en video por el Ejército y difundidas a la prensa, luego de que el comandante de las Fuerzas Militares, general Fernando Tapias, denunciara que las FARC prepararon y lanzaron la escalada desde la zona del sur del país, que el presidente Andrés Pastrana les entregó para posibilitar la negociación.
El presunto desertor, que dijo que se metió en la guerrilla porque "no tenía trabajo", aseguró que varias de las columnas de las FARC que participaron en la escalada, salieron de la "zona de distensión". Esa región, de 42.000 km2, se halla bajo el control de las FARC desde el 7 de noviembre de 1998, cuando Pastrana ordenó su desmilitarización para facilitar el proceso pacificador que arrancó el pasado 7 de enero. De acuerdo con la narración del joven, los comandantes les decían que la zona de distención era para engaûar al Gobierno y preparse militarmente, porque lo que ellos quieren es tomarse el poder.
El presunto desertor dijo haber pertenecido a los frentes 26 y 53 de las FARC.
"Yo me metí a la guerrilla porque me prometieron muchas cosas y no tenía trabajo. Me dijeron que me iban a pagar y que podía ayudar a mi mamá y mis seis hermanos, pero no", agregó.
El joven manifestó su temor de que por haber desertado maten a su mamá o sus hermanos.
El viernes se produjo un enfrentamiento verbal entre el presidente Pastrana y la FARC por el manejo de la zona de distensión.
En el más enérgico pronunciamiento hecho por el mandatario desde que se iniciaron las conversaciones con las FARC, Pastrana condenó la ofensiva insurgente y advirtió que no permitirá que conviertan la zona de distensión en un escenario para la guerra.
Además acusó a las FARC de "responder con muerte a la voluntad de paz del Gobierno", y advirtió que va a proteger a los colombianos "con los recursos y la manera que resulten necesarios".
Las FARC respondieron al gobernante desde la zona que ocupan, amenazando con no continuar dialogando.
"Lo que tienen que decir las FARC es que si el señor presidente considera que no le es rentable mantener el área desmilitarizada para dialogar, que le avise a la comunidad internacional y a los colombianos, y nosotros inmediatamente procedemos a entregar los cinco municipios y no habrá más diálogo", dijo a periodistas el jefe guerrillero Raúl Reyes. Reyes negó las acusaciones del Ejército de que estén utilizando la zona de distensión como plataforma de guerra, y dijo que "se trata de una campaña con la que se busca legitimar la cancelación de los diálogos".
Pese al contrapunteo del presidente Pastrana y el grupo rebelde, los negociadores de las dos partes prosiguieron el sábado la su tercera ronda de conversaciones, que iniciaron el pasado jueves y deberá concluir el domingo.
La cita se cumplen en un apartado paraje rural del municipio de San Vicente del Cagúan, departamento del Caquetá (sur), el principal de los cinco municipios que conforman la polémica zona de distensión.