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Leyendo a Savater

El gusto por la vida y su ética de amor propio son distintivos fehacientes de su pensamiento, todo basado en la libertad que ejercemos en nuestras elecciones y la responsabilidad que asumimos ante tales elecciones.


N o cabe duda de que es en la afinidad del pensamiento donde se hermanan los hombres y es en el núcleo de la idea de todas las ideas donde se encuentra su razón común y todo aquello que logra conmocionar el alma, sacudir los intelectos e incluso unir los corazones.

Mi maravilloso encuentro con Fernando Savater data ya de algunos años y puedo garantizar que fue una mágica experiencia que me dejó llena de la alegría del hallazgo y que colmó mis requisitos de lo que es la exposición de la comprensión filosófica del hacer del hombre.

Muy a mi pesar, no podría jactarme de conocer toda su obra (que cuenta con más de 45 títulos), sin embargo, tengo en mi haber algunas de ellas y con cada una se reafirma más mi amor por la filosofía y mi culto a la libertad. Es por estos días que Savater ha recibido uno de los galardones más importantes de las letras españolas y es el Premio Planeta, esto lo ha logrado con su libro "La hermandad de la buena suerte", título que se me antoja tremendamente sugestivo y que según las reseñas que he leído es una mezcla de hípica, suspenso y filosofía.

 

Nació en 1947 en el país vasco, para ser exactos en San Sebastián, se ha desempeñado como catedrático de Filosofía en la Universidad Complutense de Madrid.

Este filósofo y activo pensador se caracteriza por su desenfado, autenticidad y gusto por la vida. Amante confeso de la libertad, única ética que lo rige.

Desprecia las actitudes rebuscadas y la ampulosidad de la que hacen gala personas que se consideran a sí mismas poseedoras de grandes conocimientos. Lo interesante y tremendamente atractivo de Savater es que se mantiene siempre siendo Savater, eso se palpa y se percibe en cada una de las líneas que se lea de sus libros, no existe absolutamente ningún tipo de afectación o artificio. La manera tan llana con que aborda todas las cosas que le gustan desde el Jurasic Park hasta la postura filosófica de su bienamado Ciorán y su tremendamente admirado Nietszche, hacen de él un auténtico espíritu libre, con bases sólidas, firmes e independientes. Gracias a uno de sus libros que no me canso de recomendar, es que me he visto envuelta en esta nueva manía de escribir pequeños ensayos y opiniones, cada vez que se me da la oportunidad. El libro: "Despierta y lee", es un compendio de ensayos cortos, opiniones, su gusto por el cine, en fin, que es una "melange" de las cosas de Savater y que a mí me gustó mucho en su momento y aún hoy me sigue encantando. Es un libro que además de su sencillez resulta tremendamente instructivo, sólo con leerlo conoceremos múltiples cerebros que desconocíamos y que indudablemente enriquecerán nuestra cotidiana existencia.

 

Savater postula una ética basada en el amor propio en contraposición a una ética basada en el altruismo y a mi modo de ver muy en la línea de lo que en su momento postuló y demostró con su accionar F. Nietzsche. Estos postulados se presentan brillantemente en su obra "Ética como amor propio". Un libro magistralmente equilibrado, con una exposición tremendamente incisiva, acuciosa y de un pensar profundo.

Este hombre en su tremenda espontaneidad admira lo mismo en otros y sobre todo aquellos que han tenido la valentía de enunciar sus ideas aunque las mismas vayan contracorriente. La humildad de su sentir, no hace más que hablarnos de la grandeza de su pensar. Ha tenido un gusto personal e inclinación hacia pensadores poco convencionales, contradictorios y algo paradójicos como es el caso del ya citado Ciorán (al cual yo considero una especie de Nietzsche rumano) y el cual tiene una historia personal tremendamente interesante e intensa, a ambos los unió una gran amistad.

El gusto por la vida y su ética de amor propio son distintivos fehacientes de su pensamiento, todo basado en la libertad que ejercemos en nuestras elecciones y la responsabilidad que asumimos ante tales elecciones (esto viene a ser como nos indica brillantemente Erich Fromm en su "Miedo a la Libertad").

 

Nietzsche es uno de mis grandes amores, para mi agradable sorpresa, Savater eligió a este magnífico y controvertido pensador lleno de tal vuelo de genialidad y de tan original independencia de criterio, pensamiento y acción, como tema de su tesis doctoral. He aquí un tema que nos hermana sin lugar a dudas.

"El jardín de las dudas" le mereció ser finalista del Premio Planeta en 1983. Este es un librito, maravillosamente escrito en forma de epistolario, sobre Voltaire (otro de sus grandes admirados), su tiempo y su ideario. Dice Savater: "Voltaire es algo más que un escritor y sin duda cosa muy distinta que un simple filósofo: es un estado de ánimo, una actitud intelectual". Este libro fue escrito como un epistolario de excelencia, lleno de poesía y la franqueza y libertad que nos acuerda la escritura y la distancia, o sea, la no presencia del recipiente de nuestro escrito.

Por todo lo poco que he leído de Savater, me enternece sobremanera su forma tan humana, la belleza que encierra la exposición de sus ideas, la ternura que demuestra ante lo que lo conmueve y la alegría de niño ante lo que le gusta.

 

Como una muestra de admiración y tributo hacia Voltaire, Savater también tiene su diccionario filosófico, muy pero muy a su estilo y contrario a lo que pasara con el de Voltaire, este no ha sido quemado ni relegado al olvido, se consulta diariamente y muchas de sus descripciones están tan llenas de una alegría de vivir que bien vale la pena repasarlo muchas veces para impregnarnos de este tan deseable estado del ser.

Últimamente releo algunos de sus ensayos y cuando mis ojos se encuentran con frases que no son solo bellas si no que al pasar por el intelecto van directo al corazón, me inunda ese deseo insaciable de encontrar muchos escritores que me inspiren estas sensaciones y de esta forma seguir leyendo hasta el infinito.


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414990
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América