Los países latinoamericanos han asumido un papel de liderazgo en la conferencia sobre población que se celebra en la ONU con posiciones que hace cinco años habrían sido casi impensables en temas de salud sexual y derechos reproductivos.
La conferencia, que comenzó el pasado miércoles, será clausurada hoy con la adopción de un documento cuya negociación se ha retrasado por las divisiones dentro del mundo en desarrollo en asuntos como el aborto, la planificación familiar o la educación sexual.
El objetivo de la conferencia es hacer un balance de lo logrado desde que hace cinco años 179 países adoptaron en El Cairo (Egipto) una agenda para estabilizar la población mundial y promover un desarrollo sostenido, además de adoptar nuevas medidas para reforzar los compromisos y alcanzar las metas fijadas para el 2015.
En El Cairo se acordó que la mejor manera de frenar el crecimiento de población no era fijar objetivos numéricos ni hacer campañas para el control de natalidad sino mejorar el estatus social, la educación y salud de los jóvenes con la convicción de que éstos serán quienes limiten realmente el tamaño de las familias.
El objetivo de esta estrategia es impedir que la población mundial, que este año alcanzará los 6.000 millones de personas, siga creciendo porque podría superar los 9.800 millones en el 2050.
El llamado "Grupo de los 77" se había presentado hasta ahora en estas conferencias como un bloque pero no ha conseguido lograr un consenso y la negociación se desarrolla individualmente, informaron a