Líderes iberoamericanos pidieron ayer al presidente Fidel Castro una apertura política en Cuba, en forma más o menos implícita, pero éste reiteró que seguirá con su camino y les pidió mantener la unidad para no ser devorados, durante la cumbre que se desarrolla aquí.
Fidel Castro respondió en su discurso inaugural de la IX Cumbre Iberoamericana al referirse a los consejos recibidos por Cuba en los últimos años para que abandonara "los caminos de la revolución y el socialismo". "Pero nosotros pensábamos diferente y estábamos decididos a luchar", dijo Castro. "Como si tuviésemos por preceptor al mismísimo Aristóteles, escuchábamos educadamente sus consejos con la sonrisa de la Gioconda y la bíblica paciencia de Job", añadió.
Fidel Castro lanzó en su discurso un llamado a la unidad iberoamericana "con independencia de las discrepancias pasadas y presentes".
"Actuando separados, uno a uno, podríamos ser todos devorados. Juntos nadie tendría poder para devorar a ninguno de nosotros", dijo Castro.
Pero los presidentes de Portugal, Jorge Sampaio, y de Brasil, Fernando Henrique Cardoso, pidieron democracia y respeto a las libertades fundamentales, al recordarle a Castro la declaración de Valparaíso, que plasma un compromiso iberoamericano en ese sentido que él firmó en 1996.
Al inaugurar la cumbre, el presidente de Portugal, Jorge Sampaio, leyó el siguiente párrafo de la declaración de Valparaíso:
"Estamos convencidos de que la dignidad de las personas, la igualdad y la participación plena de mujeres y hombres en la política, la economía y la sociedad, son fundamentales para la práctica democrática. La noción de que ningún ciudadano puede verse afectado en sus derechos fundamentales en nombre de una visión dogmática de la sociedad, del Estado o de la economía, debe afianzarse hondamente en la cultura democrática de nuestros pueblos", leyó Sampaio.
El rey Juan Carlos se había pronunciado en el mismo sentido el lunes por la noche, al ofrecer un brindis en la cena que Castro ofreció a sus homólogos en el Palacio de la Revolución.
Paralelamente, varios de los líderes iberoamericanos multiplicaron sus gestos para presionar a La Habana.
Mientras que el gobierno español, uno de los aliados Cuba, anunció que "no se dan las condiciones adecuadas" para concretar un viaje oficial del rey Juan Carlos a la isla, tras considerar que la frialdad que rodeó un paseo del monarca el lunes por La Habana Vieja fue "instrumentalizada" por el régimen cubano.
"Para que se den las condiciones (para la visita real) es necesario que un país se pueda expresar con libertad cuando se produce una visita", dijo una alta fuente del gobierno español.
Apenas unas pocas decenas de personas, aparentemente colocadas en lugares estratégicos, aplaudieron y lanzaron hurras a los monarcas a su paso.
Un alto funcionario del gobierno español afirmó que el paseo del rey del lunes por la Habana Vieja confirmó sus temores de que una visita suya a la isla podría ser usada por el gobierno de Fidel Castro.
El funcionario del gobierno español, quien pidió el anonimato, destacó también que había existido una evidente "voluntad de Castro" de ofrecer gestos significativos de deferencia al rey Juan Carlos y a Aznar. Se refirió como ejemplo al recibimiento en el aeropuerto, las menciones afectuosas a los reyes en sus discursos, el regalo al rey de los retratos de sus padres cuando visitaron Cuba o el servir en la cena oficial el vino favorito de Aznar.
Sin embargo el presidente del Gobierno español, José María Aznar, catalogó de "exitosa y positiva" la Cumbre señalando que "se ha logrado un amplio consenso sobre temas como la globalización y el respeto a la territorialidad de las leyes nacionales", subrayó Aznar.
Al señalar que el documento final de la Cumbre reafirma los valores de la democracia y los derechos humanos como pilares fundamentales para fortalecer las instituciones democráticas, Aznar condenó la ley Helms-Burton con la que Estados Unidos pretende sancionar a terceros países que inviertan en Cuba. Asimismo, expresó su satisfacción por el consenso logrado para condenar la extraterritorialidad de las leyes. "Todos los gobiernos se deben al respeto a su estado de derecho y a las normas de derecho internacional. Considero que la resolución sobre la territorialidad de las leyes incluida en la declaración final de la Cumbre es muy importante y nos puede dejar satisfechos a todos", subrayó Aznar.
Pero, el mandatario español evitó profundizar en la polémica sobre el "caso Pinochet", subrayando el respeto de su gobierno a las decisiones judiciales.
Por su parte, los grandes protagonistas del encuentros, los disidentes, multiplicaron sus actividades ayer y logrando celebrar al menos tres reuniones con mandatarios, tras las ocho que mantuvieron el domingo y el lunes con cuatro jefes de Estado y de Gobierno, tres cancilleres y un jefe de delegación con rango de embajador.
La tarde de ayer martes, una delegación brasileña visitó al disidente Elizardo Sánchez en su casa. Luego fue recibido en la embajada de Chile.
Los presidentes de Argentina, Chile, Costa Rica, El Salvador y Nicaragua no asisten a la cumbre de La Habana. Los dos primeros en protesta por la detención del ex dictador chileno Augusto Pinochet en Londres a pedido de la justicia española, los otros tres por discrepancias ideológicas con el régimen comunista de Cuba. Esta es la primera vez desde el triunfo de la Revolución cubana en 1959 que presidentes latinoamericanos se congregan en Cuba, con cuyo gobierno todos sus países rompieron relaciones diplomáticas durante largos años, salvo México. Sólo Costa Rica, El Salvador y Honduras aún no las han reanudado.
El Gobierno cubano descalifica a los disidentes como gente que sirve de "instrumento" y está "a sueldo" de Estados Unidos.
La disidencia en Cuba está compuesta por un centenar de grupos dispersos. Desde los ecologistas, religiosos, periodistas, defensores de los derechos humanos, sindicalistas y hasta socialistas.
Según, la oposición, en las cárceles de la isla hay entre 300 y 400 presos políticos.
En las reuniones con dignatarios iberoamericanos han participado unos 15 dirigentes opositores, entre los que destaca Elizardo Sánchez, un activista por los derechos humanos que ha estado en la mayoría de los encuentros.