El nuevo número uno del mundo, el australiano Lleyton Hewitt, tratará de refrendar su supremacía en el universo del tenis en la final del Masters, en la que tendrá enfrente un rival inesperado, el francés Sebastien Grosjean, un debutante en el torneo.
Hewiit logró su pase a la final tras derrotar al cuarto cabeza de serie, el español Juan Carlos Ferrero por 6-4 y 6-2, en una hora y 30 minutos, y se tomó cumplida venganza del encuentro de Copa Davis del año pasado, en Barcelona, en donde el valenciano dio el punto definitivo de la eliminatoria a España a costa del australiano.
Durante el primer set primó el juego desde el fondo de la pista por parte de ambos jugadores con pocas llegadas a la red, aunque cuando ello se produjo, los duelos favorecieron siempre al australiano.
Durante los primeros tres juegos de la primera manga, Ferrero pareció el más agresivo, pero a partir del cuarto, el australiano comenzó a demostrar su superioridad.
En el sexto juego, después de superar cinco desventajas y estrellar tres reveses en la red, el valenciano no pudo mantener su servicio sucumbiendo a manos del australiano, que en el séptimo, ante una reacción del español, debió remontar dos rupturas para, finalmente, ganar su saque, mantener la ventaja, y adjudicarse el primer set en 46 minutos.
En la segunda manga, el panorama fue aún más desalentador para Ferrero, que cometió numerosos errores, perdió concentración y comenzó a demostrar su impotencia y frustración, incluso golpeando la raqueta contra el suelo.
La superioridad del nuevo número uno del mundo se fue poniendo de manifiesto al romper los servicios del español en el primer y tercer juego, en este último sin que Ferrero lograra un sólo punto.
Ni siquiera el servicio del español logró inquietar al australiano, quien continuó siendo casi "insoportable" para un Ferrero que fue un pálida sombra de los dos encuentros anteriores y que, a duras penas, logró mantener su saque en el quinto juego.
Ferrero pareció "volver a la vida" en el sexto, ejecutando sus golpes con mayor precisión y, tras desaprovechar cuatro oportunidades para romper el servicio de un Hewitt inesperadamente inseguro en su saque, finalmente lo logró en el quinto, acortando la diferencia (2-4).