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Hay quienes suelen inventar noticias sensacionalistas que siempre causan daño y que luego se deshacen, pero perjudican al medio -restándole credibilidad- el motor principal de la fuerza del poder periodístico. El periodista cae en el gravísimo error de poner palabras o arreglan las frases del entrevistado de tal forma que crea confusión y controversia entre el entrevistado, la noticia y el lector. Este último a las finales no sabe a ciencia cierta a quién creerle. Es lamentable que se pretenda hacer una aclaración cuando el daño ya está hecho.
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La misión del periodista se hace más compleja y difícil cada día, y se exige honestidad y ética, pero hay quienes no cumplen con estos dos principios. Se infunde temor en los políticos y figuras públicas. No se reconoce como se debiera cuando alguien ha actuado bien. A tal grado que aquel que merece el reconocimiento público, más bien se le desacredita.
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Aunque no ocurra muy frecuentemente lo bueno debe ser noticia. Hay una lamentable tendencia en algunos medios de preferir lo negativo. Con esto lo que se siembra es una conducta de miedo y negativismo en la comunidad.
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Distinguir la fina línea que separa lo objetivo de lo subjetivo tiene mucho que ver con la lealtad que se posea. Y la lealtad en un periodista es una característica imprescindible. El que no es capaz de ser leal consigo mismo, no lo podrá ser con otras personas y menos con el país propio.
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Se sabe que no siempre las relaciones entre los periodistas y los poderes económicos y públicos han sido claras y transparentes. La publicación debe ser inevitable. No importa a quién daña o beneficia. Que va a causar molestia "si" y, ¿qué?; ése es el deber del periodista, decir la verdad, pero, sin exageraciones e indiscreciones. Hay una especie de querer darle al morbo un lugar preponderante en la noticia.
Hay quienes se abren del camino más corto para hacerse de relaciones que quizás abran las puertas para hacer negocios, o se considera el trampolín para arribar a la política. El que tiene esto como su carta de presentación, no es periodista. Es un oportunista y punto.
Hay noticias que no son merecedoras del techo en primera plana. Conseguidas muchas veces por quien sabe qué misteriosos caminos de la información.
Es importante leer y documentarse por el escaso dominio de muchos comunicadores sobre el tema a tratar.
Sostengo la tesis que la importancia radica en el fondo, en la eterna ausencia de una política de comunicación social sana, auténtica y transparente, sin minimizar o agigantar nada. Se debe informar concretamente sobre los hechos reales.
(gemiliani@cwpanama.net)