El béisbol es un deporte que cumple con el objetivo de unir a los seres humanos. Esta vez, en la versión número 39 de la Copa Mundial de Béisbol de la Federación Internacional de Béisbol (IBAF, por sus siglas en inglés).
En los diversos coliseos se puede ver a los fanáticos de las diversas selecciones apoyando con todo el corazón a sus equipos.

En el Estadio Rico Cedeño de Chitré se pudo notar a un grupo de australianos, que a su manera, alentaban a su elenco en el choque contra los cubanos. Los australianos no se han perdido un partido de su equipo en lo que va del torneo.
Lo mismo se puede ver en el Estadio Nacional Rod Carew, que a pesar de la lluvia de ayer, se pudo observar a fanáticos de Holanda y Canadá disfrutando del partido sin ningún problema.

El temporal se intensificaba, pero a ellos no les importaba. Todo sea por hacerle sentir a sus jugadores que les acompañan y apoyan pase lo que pase.
El Mundial de Béisbol es una fiesta. Una celebración de hermandad, en la que 16 países intentan ser el mejor del mundo, también es un intercambio cultural para los panameños.
Algo parecido se apreció en el Estadio Omar Torrijos de Santiago, durante el encuentro entre las novenas de Alemania y Cuba.
A pesar de que el coliseo no estaba lleno a su máxima capacidad, si se pudo apreciar a personas de ambos países respaldando a sus peloteros con sus aplausos y sus vítores.
Luego de este torneo hay algo que marcará precedentes. En cada una de las esquinas de este pequeño planeta, llamado tierra, conocerán a Panamá, y todo gracias a nuestra hospitalidad y al béisbol.
Una gran fiesta.
Si hay algo que no se puede objetar es que este Mundial se ha constituido en una fiesta de 16 naciones que se han reunido en el territorio panameño, no sólo para buscar el título de campeón en el terreno de juego sino también para mostrar un poco de su gente y exponer al mundo su identidad como pueblos que unidos conforman un planeta denominado Tierra.
A todos aquellos, que van a los estadios, sigan disfrutando de esta fiesta en los siete días que hacen falta para que termine.