Hoy hacemos un recorrido por los santuarios de Dios. Catedrales, iglesias, templos, mezquitas, centros de reunión en donde se desborda la espiritualidad.
Algunos con más de tres siglos de existencia, otros de reciente creación, sus fieles acuden religiosamente a tener un contacto íntimo de adoración, alabanza o de plegarias.
En 1513, se registra la presencia de la Iglesia en Panamá al establecerse la diócesis de Nuestra Señora de la Antigua.
Hoy, además de la Católica, múltiples denominaciones y manifestaciones religiosas conviven en un mismo barrio.
Aunque diferentes en su estructura y arquitectura el ideal de sus devotos es el mismo: buscar a Dios.
Algunas con gran arraigo en la población como La Basílica de Don Bosco (1951), San Judas Tadeo, la Iglesia de San José en el Casco Antiguo (siglo XVIII y XIX). Esta última fue el templo de la gente pobre, porque en esa época había una marcada distinción por la clase social y étnica.
En Avenida México y Vista Hermosa, dos torres y una cúpula dorada dan cuenta de las dos mezquitas de la ciudad capital donde los musulmanes oran, se reúnen como comunidad y se instruyen en el Islam.
La presencia musulmana en Panamá se estima en 4,000 fieles que son emigrantes árabes y paquistaníes, en su mayoría. En el país hay 7 mezquitas.
Y si nos vamos hasta Cárdenas, área revertida, un majestuoso templo resalta entre verdor del área. La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, los mormones lo han levantado para ceremonias sagradas, pero en las comunidades están las capillas donde asisten regularmente a los servicios.