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Los 'sprinters' son una especie en extinción entre los nativos

La edición correspondiente a este año del clásico Heraclio Barletta Bustamente nos pone al frente a un escuálido grupo de siete caballos.


La edición correspondiente a este año del clásico Heraclio Barletta Bustamente nos pone al frente a un escuálido grupo de siete caballos.

Conocido como el “Velocidad de los nacionales”, esta competencia que se disputará mañana, domingo, ha presentado características similares en los últimos años. Es decir, lotes bastante reducidos.

Hacemos la salvedad de que el hecho de que no haya cantidad, no necesariamente implica que la calidad no sea buena. Sin embargo, llama la atención el hecho de que los caballos veloces en el grupo de los nacionales son cada vez menos. Una evidencia de ello es que en la competencia de mañana, que tiene una bolsa de $47,600, al menos cuatro de los siete competidores tienen cinco años o más. Incluso, El Morisqueto, que es participante consuetudinario de este clásico, ya es un veterano de ocho años.

 

Junto a él también harán frente al partidor automático Vosaye, Kalibre y El Respetuoso, que ya han estado en estas lides o en carreras de condiciones similares. Este año se suman Tomás Gabriel, con toda razón, debido a que fue el mejor caballo de su generación a los 3 años y es dueño de una velocidad respetable. Mientras, Venezuela y Panamá realiza un salto de características siderales al migrar del grupo de nativos que apenas salió de los dos años, para intentar contra los adultos. El grupo lo completa el inmenso Fulo Rubio que está tratando de volver por sus fueros.

En el papel, esta versión del clásico Heraclio Barletta Bustamante puede tornarse en una competencia lucida, pero lo compacto del grupo y las características de la mayoría de los competidores en cuanto a edad, pone al desnudo el hecho de que existe un déficit en la población de caballos nacionales con capacidad para afrontar con solvencia un evento de velocidad.

Dicen que las comparaciones son odiosas; es cierto, pero siempre es bueno hacerlas para entender la dimensión de un problema porque aunque haya quienes quieran mirar para otro lado, la verdad es que esto de la crianza de caballos nacionales no atraviesa su mejor momento.

 

Es inexplicable, por decir lo menos, que una carrera con esa enorme tradición y con un premio tan elevado no logre seducir al menos unos 10 competidores de condiciones parejas. Y, si no se produce un grupo de esa calidad y cantidad, sencillamente es porque no lo hay.

Este clásico, que cumple su quincuagésima versión, en los últimos años ha perdido mucho del brillo que ostentaba por la calidad de los competidores que tuvo.

Basta con voltear la mirada hacia la historia de las 49 versiones anteriores de este clásico para avistar nombres como los de Montecarlo, Major Key, Tornasol, Barremina, Poquita Fe, El Manut, Leonardo, Pancho Marimba, Drago y muchos otros equinos que fueron verdaderos titanes de su época. Ahora no existe un ejemplar nacional, de ningún sexo ni categoría, que puede aproximarse a los importados o que sea lo suficientemente dominante entre los nativos como para ser considerado un “crack nacional”.

 

Al cumplirse mañana la quincuagésima edición del “Velocidad de los nacionales”, el momento es oportuno para revisar la realidad de la crianza y repensar el futuro.

A propósito, en la carrera de mañana mi corazón y mi bolsillo estarán entregados por completo a Kalibre, que espero pueda dispararse en metros finales y liquidar a este grupo.


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920574
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América