"Recuerdo cuando mis amigos Abdiel, Edgar y Alex nos dirigíamos, junto al señor Alejandro, al estadio Juan Demóstenes Arosemena. Primero que todo íbamos a ver buen béisbol, en los 80, época en que los grandes caballos cabalgaban en ese inmenso diamante.
Recuerdo que hacía “vacas” (recolectaba dinero). Mi madre, la señora María, siempre aportaba unos dólares junto a mi abuelo. Después de allí, en el avispón verde (auto del señor Alejandro, todos partíamos hacia el estadio).
Ese lugar era gigantesco, en ese entonces, el campo verde más grande jamás visto por un grupo de niños nacidos en la ciudad. Con cinco dólares en el bolsillo de mi pantalón corto, todo era alegría, porque podía comprar mis “burundangas” a placer y volver a la casa con plata, ya que el señor Alejandro pagaba las económicas entradas.
Ahora, tengo que decirlo, con cinco dólares, sólo se puede comprar una entrada en el Estadio Nacional y dos cervezas, para disfrutar el choque. Pienso que con los tiempos que se viven deben hacer económicos los precios, para que así un fanático pueda asistir, sin tener que pensar que se gastará un dineral.
No es que pida que pongan un 'todo a dólar', pero los precios ahuyentan a los amantes del béisbol que piensan asistir a los estadios.
Pienso que la Fedebeis debe hacer algo e incentivar, con precios más bajos, a las personas que hacen que el béisbol no muera.
Estos precios altos son una de las razones más fuertes para que los fanáticos se queden en casa, viendo el juego por televisión o escuchándolo por radio. Saben por qué: es menos costoso para un panameño humilde y cabeza de familia".