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Lourdes Silva: La muerte no tiene autoridad sobre lo vivo

En primera de Corintios 15 dice: ¿Donde está oh muerte tu victoria? ¿Donde oh sepulcro tu aguijón? Pregunta recurrente que me hago cada vez que el destino


Héctor Collado (Escritor) / Escritor

En primera de Corintios 15 dice: ¿Donde está oh muerte tu victoria? ¿Donde oh sepulcro tu aguijón? Pregunta recurrente que me hago cada vez que el destino me alcanza y me toca acatar su dictamen. Jamás lo haré de buena fe. Una vida cumplida, perdóname Señor, no debe apagarse así. Muy bien por la vara rasa. Sí, todos somos iguales… pero la belleza no merece ciertos tratos. Vivir la vida con dignidad merece las joyas de la memoria, el oro de la perennidad.

Cuando conocí a Lourdes Silva pregunté: ¿Luz? Y Luz se quedó La luz. Eso fue en el Banco del Libro del Ministerio de Educación cuando colaborábamos con el Programa de lectura Cofre Viajero. Tema que desbordaba la pasión de esta mujer “imprescindible”, APALEC fue su reducto.

Casi nunca tuve que nombrarla porque siempre estaba ahí donde debía, ahí donde era necesaria, ahí donde su sabiduría era una llama viva que daba frutos. Es que cuando llegaba a una reunión, por muy seria que fuera, la convertía en una fiesta.

Por eso yo le recuerdo la alegría, la risa, la sonrisa… no tiene mi memoria malos gestos, palabras inapropiadas… de vez en cuando una torcedura de ojos, por qué no. Y eso ocurría cuando en alguna instancia nacional no se estaban haciendo las cosas correctamente. Su espíritu crítico estuvo, como debe ser, pendiente de los asuntos nacionales; su pensamiento al servicio de las ideas edificantes.

Ella fue sustancia del Foro de lectura, su participación por casi mil días, hoy se me antoja heroica, pues con su vida le daba vida a nuestras vidas… con su fe nos devolvía la fe. Con su presencia reclamaba la presencia de los ausentes. Su compromiso y su convicción en los proyectos del ‘Plan nacional de lectura’ llevan su marca.

Yo le recuerdo la hermosura un día en una playa allá en Isla Grande. Quedamos que cuando volviera El Principito lo esperaríamos en esa isla.

Mientras tanto yo me la quedo aquí en el pecho, su orgullo, su manera de entregarse a los demás, su palabra a tiempo y sonriente, su desprendimiento.

Lourdes supo ser luz para los sin luz, y ahora que reparte sus resplandores yo me quedo con el rayo que me corresponde y la llevaré en cada latido de mi corazón. Porque la muerte no tiene autoridad sobre lo vivo.


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844117
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América