El Real Madrid dejó bien encarrilada su eliminatoria de cuartos de final de la Copa del Rey ante el Leganés (0-1) gracias a un tanto de Marco Asensio (minuto 89), quien salvó a los suyos en un partido gris.
Con ganas de dar continuidad a los habituales en Copa, tanto Zidane como Garitano apostaron por dos onces semejantes a los que se vieron en los encuentros de vuelta de octavos de final ante el Numancia y el Villarreal, respectivamente. Solo una modificación en el eje de la zaga por bando. Varane ocupó el lugar de Nacho y Bustinza el de Ezequiel Muñoz. Comenzó el choque con el Real Madrid monopolizando la posesión mientras estudiaba cómo hacer daño al rival. Este, juntas las líneas y parapetado en mitad propia, se limitaba a bascular al ritmo del balón sin permitir la progresión mediante el pase.

Happy for him, mi ídolo #halamadrid #asensio #CopadelRey #RMCopa #legRMA. @marcoasensio10 pic.twitter.com/kWJBsZST2W
— Romy (@MissxRomy) 18 de enero de 2018
De hecho la ocasión más clara no llegó por mérito suyo sino por demérito del Leganés. Un fallo de Rubén Pérez al borde del área, algo poco habitual en el centrocampista andaluz, dejó a Kovacic solo ante el portero. El croata, que solo necesitaba temple para definir, tiró fuera. Desde ahí al descanso la defensa únicamente tuvo que hacer esfuerzo extra para sacar bajo palos un disparo de Carvajal tras jugada ensayada.
Dadas las circunstancias los seguidores volvieron del intermedio con la esperanza de ver algo mejor. Pero se encontraron con lo mismo en la reanudación. Unos aguardaban su oportunidad dando por bueno no encajar mientras los otros no sabían de qué manera solucionar el entuerto. Y como el Real Madrid no terminaba de reaccionar, sucedió que acabaron animándose los locales. El primer aviso lo dio Naranjo con un centro que tocó Casilla y nadie llegó a rematar. Sin embargo más cerca del gol estuvieron después cuando Llorente rozó una falta lateral y solo el larguero impidió que introdujera el esférico en su propia portería.
Para cicatrizar la herida y poner algo de luz acudió Zidane al banquillo en busca de dos recursos de lujo, Modric e Isco. Cambió también caras Garitano, otorgándole protagonismo a Brasanac y Amrabat. El marroquí, todo ímpetu y potencia, inquietó desde su irrupción sirviendo un centro medido al segundo palo que Beauvue enganchó de volea. Casilla evitó el tanto con una gran parada.
VEA TAMBIÉN: Zidane no se imagina al Real Madrid sin Cristiano Ronaldo
VEA TAMBIÉN: Neymar y el desamor de los aficionados del PSG VEA TAMBIÉN: Espanyol dejó tendido en el césped al Barcelona en el 89