Plasmar, proyectar, resumir el mundo, las sensaciones en una pincelada, en una flor, en un rostro, en un abstracto. Bajo el título de Matices las pintoras panameñas, Marina de García, Olga G. De Díaz, Ámbar de Castro, Gilda N. de Barrera, Elena Chial de Cigarruista, Gloria María Navarrete y Priscila Vásquez expusieron recientemente en la galería del Caesar Park.
Los rostros, la naturaleza y mujeres negras expresivas dominaron la muestra. Se trata de un grupo que ha madurado. Algunas de las expositoras han participado en muestras internacionales. Para Marina de García se trata de una expresión y una técnica en la que descarga pasión y gusto, mientras que para Ámbar de Castro es la emoción de crear.
Merecen destacarse las dos últimas por su coincidencia con los principios fundamentales de la política exterior de la República de Panamá, en cuya formulación trabajé en 1978 y en que se proclama que "Los postulados en que se afirma la política internacional panameña tienen sus fuentes en el Congreso Anfictiónico de 1826, convocado por Bolívar, singularmente en lo que concierne a la libre determinación de los pueblos, el repudio del colonialismo en todas sus formas y manifestaciones, la igualdad soberana de los Estados, la integridad territorial, la no intervención y la solución pacífica de las controversias".
Este prólogo no estaría completo si dejáramos de mencionar las elevadas cualidades del autor que sin duda le agregan autoridad y distinción a su trabajo. Pocas figuras dedicadas a la docencia, al servicio público y a la defensa del interés nacional pueden presentar un historial en que se entrelacen en forma tan destacada la recia preparación académica, la experiencia diplomática, el amor a la patria, la sensibilidad humana y el éxito en los foros internacionales.
Al cumplir con la tarea grata de prologar este libro, debo reconocer que mi propósito linda con lo innecesario porque lo que me toca presentar a la opinión pública es la obra de un autor que es poseedor de una madurez intelectual y profesional ampliamente reconocida en los círculos internacionales. Tuve el privilegio como Ministro de Relaciones Exteriores, como Embajador en el Sistema de las Naciones Unidas, como Presidente de la Asamblea General y como Presidente de la República de contar con la cooperación excepcional del autor tanto en jornadas históricas en defensa de la soberanía de Panamá y de su interés nacional en diversos foros internacionales en América Latina y el Caribe, en los Estados Unidos, en Asia, África y Europa. También estuve ligado a él por tareas comunes de enseñanza en la Universidad de Panamá y en la Academia Diplomática del Ministerio de Relaciones Exteriores a cuya creación contribuyó como su primer Director.
La Diplomacia ha sido reconocida como una metodología vital en el mantenimiento de relaciones internacionales armónicas. El libro del Dr. Jirón contribuye a la comprensión y a exaltar el valor que tiene el impacto de la Diplomacia en las relaciones interestatales, así como para demostrar el valor constante que tiene como un instrumento eficaz para resolver los conflictos entre las naciones y construir una sociedad mundial pacífica, proceso en el cual el estudio de la Diplomacia en todas sus dimensiones es imperativo. La obra del Dr. Jirón responde a esos nobles propósitos.
Frente a la iglesia, bajando, se llega al altar con un nicho en honor al Cristo de Buga y justo a la derecha, un pequeño jardín Cantarana, con una profusión de flores de especies y colores, digno para ser perpetuado en fotografías o en pinturas.
Esta isla ha sido motivo de inspiración de pintores nacionales y extranjeros; el más famoso, fue el panameño Roberto Lewis, nacido en la isla, quien plasma en el Teatro Nacional y la Presidencia de la República, sus famosos tamarindos y flores. El pintor francés Paul Gauguin, pintor neo-impresionista francés, nace en París el 7 de julio de 1848. Su padre era un periodista liberal y tuvo que emigrar, en 1852, con toda su familia a Perú. Pero Gauguin es el eterno viajero que desea huir desde su infancia por lo que se traslada a Panamá, donde trabaja en el Canal.
Murió, al parecer en una isla del Caribe de un ataque cardíaco, el 8 de mayo de 1903, soñando con regresar a Europa y volver a empezar, esta vez en España. Hizo de la isla su lugar de musa, la embajada de Francia levanto una placa conmemorativa, Panamá, ni siquiera resalta la importancia histórico-cultural del lugar.
Seguiremos visitando Taboga y tenemos el sueño romántico que da la esperanza, de que un día, que quisiera no muy lejano, pudiéramos experimentar el placer de visitarla y encontrarnos con los servicios y las atenciones que el mismísimo aroma y los espíritus que vivieron en ella, quisieran brindar a cada visitante y hacer de ese bello rincón del Pacifico, la envidia de los tan cotizados espacios mediterráneos.