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Mejor escucho a María Callas

“súmale a la mitad de «algo» la mitad de la mitad de «algo» sucesivamente y te dará 1” Zenón ¿Qué aprendí tras cincuenta años


“súmale a la mitad de «algo» la mitad de la mitad de «algo» sucesivamente y te dará 1” Zenón

¿Qué aprendí tras cincuenta años de intentar una obra maestra que me sobreviva un par de décadas? Reconocer que mis herramientas de escritor son Materiales y Metafísicas:

Materiales: los diccionarios, la computadora (léase Google), el papel (reciclarlo es usar sus dos caras como borrador de apuntes), el Internet (noticias y suplementos literarios para mantenerme al día) y, lo más importante, mi biblioteca. Las metafísicas: el entusiasmo, la cacería de palabras y la obsesión.

Las ideas vagan sueltas en el aire. Se disuelven en los cuatro elementos. Brincan al azar y se pegan a cualquier cabeza con la indiferencia de la piedra. Muchas veces saltan de una cabeza a otra. De esto se trata, afirman los trapecistas que temerarios se cuelgan de los libros. El ejemplo más heroico que conozco es Liturgia Maldonado. “Litu” para sus amigos. Demasiado femenina para su apodo y para sus intereses y aficiones: le gustaba el helado de agua de pipa, la halterofilia, el Cinzano, los gatos, y la apasionaba la mecánica, desde la palanca de Arquímedes hasta la Mecánica cuántica que es la que rige el movimiento de sistemas en los cuales los efectos cuánticos son relevantes. Por ahí se metió lo más que pudo y llegó a la conclusión de que tales efectos son importantes en materiales mesoscópicos (unos 1000 átomos). Concluyó que lo importante de esta teoría era lo siguiente: La energía no se intercambia de forma continua, sino que en todo intercambio energético hay una cantidad mínima involucrada, es decir “un cuanto” (titubeante medida de energía). Al ser imposible fijar a la vez posición y momento de una partícula, se renuncia al concepto de trayectoria, cosa vital en Mecánica clásica. En vez de eso, el movimiento de una partícula queda regido por una función matemática que asigna, a cada punto del espacio y a cada instante, la probabilidad de que la partícula descrita se halle en tal posición en ese instante (según la probabilística de Copenhague). Partiendo de esa función de ondas, fue como la tortuga pudo ganarle la carrera a Aquiles, el de los pies veloces. Sencillo: 10 ?8 n=0 (1/10)n. Ay, esta “Litu” con sus vainas.

Releo lo escrito y me digo con todo el cariño con que me trato: Será mejor que dejes esto y escuches “Tosca” de María Callas.


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945655
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América