A primera vista muchos se preguntarán qué hacen los Serafines y Mellizos en la serie por el campeonato de la Liga Americana.
Los Serafines de Anaheim, ganadores del “wild card”, y los Mellizos, campeones de la división Central, se medirán a partir de hoy en el Metrodome en la serie al mejor de siete juegos.
Ninguno figuraba en los cálculos de nadie y ahora están a un paso de la Serie Mundial. Pero el papel de cenicientas no es la única característica que los identifica.
Ambos vienen de desbaratar los pronósticos. Los Serafines dejaron en el camino a los Yanquis de Nueva York, campeones vigentes de la liga, en cuatro juegos, mientras que los Mellizos se fueron al máximo de cinco para eliminar a los Atléticos de Oakland.
Los Serafines debutaron en las mayores en 1961 y ésta es su primera aparición en la postemporada desde 1986. Los Mellizos lo hacen por primera vez desde 1991.
“Minnesota juega muy parecido a nuestro estilo’’, afirmó el taponero de los Serafines, Troy Percival. “Primero buscan hacer daño de la forma más sencilla, pero también pueden batear de largometraje’’.
El abridor de los Serafines será Kevin Appier, quien lanzó cinco entradas en el segundo partido ante los Yanquis.
Los Mellizos enviarán a Joe Mays (4-8), quien se perdió tres meses de la temporada regular debido a una lesión en un codo y ganó una sola vez en seis aperturas en septiembre. Lució mal en el segundo juego ante los Atléticos, a los que permitió nueve hits y seis carreras en tres entradas y fracción.
El balance de partidos entre sí durante la temporada regular arrojó una ventaja de 5-4 a favor de los Serafines. En el Metrodome, los Serafines ganaron tres y perdieron tres, pero su marca en la casa de los Mellizos es de 16-9 desde 1998.
El estadio bajo techo constituye una enorme ventaja para los locales por el aliento ensordecedor de más de 50.000 personas.
Los Mellizos ostentan marca de 12-2 en juegos de postemporada en el Metrodome. Arrasaron los cuatro choques en casa en las series mundiales de 1987 y 1991 rumbo a la conquista de las coronas en esos años.
Ambos equipos llegaron a la postemporada con nóminas carentes de jugadores con experiencia en choques de “playoffs”.
Appier era el único jugador de los Serafines con esas credenciales y el también lanzador Rick Reed era el solitario mellizo fogueado en la postemporada.
Otro aspecto que resalta es que los dos novenas exhiben nóminas modestas y como tales debutaron en las Grandes Ligas el mismo año: 1961.
En su caso los Mellizos lo hicieron tras la mudanza a la ciudad de los Senadores de Washington.
Con un núcleo de jugadores surgidos de sus sucursales de las menores, los Mellizos han avanzado a pesar de que los ejecutivos de las mayores quieren desmantelar la franquicia.
El próximo obstáculo de los Mellizos será contener el potente ataque de los Serafines, que fijaron un récord para una serie de playoffs al batear para promedio de .376 ante los Yanquis.