La ganadora de un Tony Award, la cantante neoyorquina Idina Menzel, fue la encargada de dar inicio a la edición 49 del Super Bowl de la NFL, al cantar el himno nacional en el University of Phoenix Stadium, de Glendale (Arizona), donde se lleva a cabo el gran partido.
Contrario a las acciones que desde el primer minuto del partido encendieron el fuego en el ambiente, Menzel hizo una interpretación lenta y cálida ante más de 70.000 espectadores que llenaron por completo las gradas del estadio a pesar que tuvieron que pagar un promedio de 6.800 dólares por cada entrada, el precio más alto en la historia del Super Bowl.
Menzel contuvo a los miles de aficionados de pie, que escuchaban su interpretación de manera respetuosa.
Mientras un escuadrón formado por seis aviones de guerra de la Fuerza Aérea de Estados Unidos sobrevolaban el estadio, en las pantallas del campo de juego se mostraban imágenes de los soldados estadounidenses desplazados en misiones fuera del país, que al igual que millones de compatriotas estaban atentos para presenciar cada acción del partido.
Los jugadores de los Patriots de Nueva Inglaterra, que fueron los primeros en salir al campo, y de los Seahawks de Seattle, nerviosos por estar a sólo unos minutos de dar inicio al partido que paraliza a Estados Unidos, también escuchaban a Menzel.
El mariscal de campo de los Patriots, Tom Brady, se tocaba el pecho con la mano derecha, mientras Menzel cantaba suavemente el himno nacional.
La cara más seria la tenía el legendario entrenador de los Patriots, Bill Belichick, que junto a Brady disputará el sexto Super Bowl y ambos buscarán también el cuarto título de campeones.