“Vengo a ver al mejor jugador del mundo” fueron las palabras de un aficionado colombiano que llegó con su familia a la ciudad de Panamá con un solo objetivo en mente: ver a Messi jugar. Este ‘messimaníaco’ y muchos otros más abarrotaban la entrada del Estadio Rommel Fernández muchas horas antes del pitazo inicial del partido, incluso, algunas horas antes de que se abrieran las puertas del recinto.
Aficionados de Colombia, Guatemala, Costa Rica, El Salvador, México y de muchas otros lugares concentraron sus energías en la atención en el partido amistoso entre la selección de Lionel Messi y sus Amigos contra el equipo del Resto del Mundo.
Las celebraciones en diversos países tras concluir la Copa del Mundo de fútbol podrían influir en la ausencia de algunos jugadores que habían sido incluidos en un inicio, pero esto no fue un impedimento para que unidos apoyaran con todo al ídolo de ídolos.
Los organizadores indicaron un día antes del evento que se habían agotado los boletos para el partido en la referida instalación, con capacidad para acoger a unas 35 mil personas.
Reportes televisivos dieron cuenta de la llegada de viajeros de naciones vecinas que junto a los panameños colmaron las entradas hasta más no poder.
Unido a ello, las autoridades activaron un dispositivo especial de seguridad con más de 300 agentes para garantizar el orden y apoyar el tránsito de vehículos.