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Miami, la capital mundial del béisbol

El aporte de los jugadores latinos fue crucial para conseguir el título.


Miami, que aspira a ser la capital comercial de las Américas, se convirtió primero en la del béisbol profesional del mundo cuando los Marlins de Florida, con gran ayuda de sus jugadores latinoamericanos, ganaron la Serie Mundial. La victoria empujó a decenas de miles de seguidores del equipo a las calles de ciudades del condado de Miami-Dade, que celebraron el triunfo hasta altas horas de la madrugada con cacerolazos o haciendo sonar bocinas de barcos y de automóviles.
Los peces aguja tuvieron muchos héroes en una Serie en que se impusieron por 4-2 al equipo con la mayor nómina en el béisbol (calculada en más de 150 millones de dólares), los Yankees de Nueva York.
Pero entre ellos hubo contribuciones fundamentales de los dominicanos Luis Castillo y Juan Encarnación, los puertorriqueños Iván “Pudge” Rodríguez y Mike Lowell, y los venezolanos Miguel Cabrera, Alex González y Ugeth Urbina.
Un ejemplo clásico fue en el último encuentro de la Serie, jugado el sábado.
En un día en que los Yankees disputaban en su propio estadio su juego 100 en Clásicos de Otoño, durante la Serie Mundial del Centenario, los Marlins abrieron el marcador en la quinta entrada con un sencillo impulsador de Castillo, quien bateaba en 3-2 con dos outs. Pero contado así parece simple.
En realidad González, que corría desde segunda, hizo un deslizamiento espectacular en la goma al acariciarla apenas con los dedos de su mano izquierda mientras escapaba a la mascota del receptor boricua Jorge Posada, quien se adelantó para recibir el tiro del jardinero derecho mexicano Karim García.
“El (Posada) dejó el home plate abierto”, comentó después González. “Sabía que la jugada iba a ser cerrada. Pero dejó el home plate abierto. Esperé que tratara de tocarme y entonces puse mi mano allí”.
Por su parte Castillo comentó: “Yo sólo buscaba hacer contacto sólido con la pelota. La oportunidad se presentó, quería aprovecharla, no defraudar a mis compañeros y gracias a Dios lo logré”.
Y en la segunda y última anotación del partido, un elevado de sacrificio de Encarnación permitió anotar a Jeff Conine desde tercera para poner números definitivos de 2-0 al partido.
“La situación que se me presentó me hizo concentrarme bien. Sabía que tenía que impulsar la carrera y buscaba chocar la pelota lo suficientemente bien para ponerla en el aire en los jardines. El pensamiento pudo ser puesto en práctica y tuve éxito”, manifestó Encarnación.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América