El plan del presidente Hugo Chávez de desplegar soldados para construir carreteras, ayudar a agricultores y dirigir hospitales ha causado temores de una militarización del país.
Chávez, un carismático ex militar que dirigió un intento golpista en 1992, ha enviado a soldados a cultivar granjas, construir carreteras y dirigir hospitales.
Militares retirados encabezan el Senado, la gobernación de Caracas y la presidencia del país.
El presidente dice que los 120.000 miembros de las fuerzas armadas venezolanas y los ex rebeldes, que como él participaron en anteriores intentonas golpistas, pueden ayudar a esta nación petrolera a superar sus problemas económicos y poner orden a una caótica administración pública, marcada por la corrupción.
Pero su plan para dar un perfil más alto a las fuerzas armadas en una de las democracias más antiguas de la América Latina está provocando el temor de un retorno a los días en que regímenes militares represivos plagaban la región.
`Nosotros estamos transitando un camino muy peligroso. El nuevo presidente es un militar populista", dijo el politólogo Anibal Romero.
Chávez, quien asumió el poder el 2 de febrero, ha nombrado a varios ex golpistas en importantes cargos gubernamentales, incluyendo al gobernador de Caracas, al ministro de Transporte y al director de la policía secreta venezolana. También designó a dos coroneles activos del ejército para ocupar posiciones claves en el monopolio estatal Petróleos de Venezuela.
Chávez también anunció que las fuerzas armadas asumirán un mayor papel en la vida cotidiana, despachando a miles de soldados para construir caminos, edificar escuelas y cultivar la tierra.
El 4 de febrero, en un desfile militar que marcó el séptimo aniversario de la asonada, el nuevo presidente anuncio su propósito de reincorporar a las fuerzas armadas a los militares que participaron en las dos insurrecciones de 1992, calificándolos de "héroes".
Chávez ha despertado preocupación entre quienes piensan que él podría convertirse en un "caudillo" u hombre fuerte, como el presidente peruano Alberto Fujimori.
Horas después de asumir el poder, Chávez emitió un decreto para convocar un referéndum sobre una Asamblea Constituyente para escribir una nueva constitución, en la que el mandatario tendrá la potestad de elegir a los delegados a la asamblea.
Y esta semana advirtió que si la Corte Suprema anula su decreto, él y sus simpatizantes tomarán las calles. Los críticos dicen que esa afirmación es una velada amenaza.
En las concentraciones públicas, sus partidarios portan la distintiva boina roja de las fuerzas de asalto del ejército que Chávez usó durante su intento de golpe, una imagen militarista que preocupa a algunos demócratas venezolanos. Incluso el propio Chávez ha asistido a eventos en uniforme militar.
Muchos venezolanos, ante el aumento de la delincuencia, la corrupción y los deficientes servicios públicos, apoyan el plan de Chávez de dar un papel más relevante a las fuerzas armadas, ya que la ven como una de las pocas instituciones que todavía funcionan.
"Lo vemos como positivo," dijo Raúl Cubas, director de PROVEA, uno de los principales grupos de derechos humanos venezolanos.
Cubas señaló que los militares venezolanos están mejor especializados que la mayoría en América Latina, porque muchos de ellos tienen grados universitarios Argumentó que en otros países las unidades militares como el cuerpo de ingenieros del ejército estadounidense lleva a cabo proyectos públicos útiles.