Saludos, familia baloncesto. En medio del sufrimiento que me sigue aquejando por la falta de baloncesto en el país, debido a los malos dirigentes, puedo decir que me siento mejor al ver que hay jóvenes que buscan cambiar la cara de nuestro deporte.
Hablo de estos dirigentes de corazón, que no buscan protagonismo y no tienen ningún interés en ganar dinero, solo los mueve el amor por este deporte.
En nuestro país todo el que haga ligas, sea recreativas o competitivas, bienvenido sea. En estos momentos, todo dirigente desinteresado que hace baloncesto se merece mis respetos.
Y es que hasta octubre, cuando hay posibilidades de elecciones en el baloncesto, estos dirigentes convocan a los jugadores para mantener la disciplina viva.
Dirigentes como Vicente “Gallo” Duncan, Gustavo Waithe y el que dirige la liga de Villa Cáceres --se me escapa el nombre ahora mismo-- son personas que deben ser tomadas en cuenta por el Instituto Panameño de Deportes (Pandeportes), para ser promotores del baloncesto en el país.
Hablando de Pandeportes, el director y su junta directiva, por el momento, no deben avalar ningún torneo regional de baloncesto, para no agravar la situación del mismo.
Los demás dirigentes deportivos deben tomar ejemplo de estos amantes del baloncesto, hacer ligas sin ninguna intención política.
Pero estos dirigentes, además de ver el baloncesto de alto nivel o categoría mayor, deben enfocarse en las bases. Hay que trabajar en el minibaloncesto, porque sin el semillero no podemos pensar en fortalecer nuestras selecciones en las otras categorías.
Además de las categorías de minibaloncesto, se debe reactivar y trabajar en la categoría femenina. Recuerden que en los Juegos Centroamericanos, Panamá, en la categoría masculina, no ganó el oro, mientras que las chicas se llevaron la dorada, demostrando que están listas para cosas grandes.
Lo que pasa es que no podemos seguir trabajando en las categorías superiores sin mirar abajo; todos estos chicos que vienen subiendo piden a gritos un espacio.
Espacio que les dan los dirigentes mencionados en párrafos anteriores en la columna.
El trabajo de estos dirigentes de corazón, como les he bautizado, es el que en un futuro llenará nuestras selecciones de figuras, con las personas que van a conocer al dedillo a los jugadores, aunque no sea su trabajo. Ellos son los que están formando jugadores y esto se verá en las selecciones futuras.
Los dirigentes de la Federación Panameña de Baloncesto (Fepaba) deben sumar a estas figuras, porque serán claves al momento del reclutamiento de jugadores.
Yo estoy seguro de que en cada una de las provincias hay talento. En Panamá el baloncesto se lleva en la sangre, tal como llevamos el boxeo y el béisbol, solo tenemos que descubrir a esos diamantes en bruto y ponerlos a jugar.
Me resisto a pensar que no podemos regresar a ser los mejores del área. En el pasado, Panamá era una potencia. Nosotros llegamos a golpear a equipos como Argentina, Puerto Rico, Brasil; elencos que ahora cuentan con jugadores destacados en grandes ligas del mundo.
Insisto en que a estos dirigentes mencionados en el texto deben llamarlos a la nueva federación, para que se trabaje por un bien común, el baloncesto.