El fútbol no entiende de lógica. Esta es la teoría que han sostenido por muchos años los eruditos de este deporte.
El balompié para vivir necesita de esos momentos mágicos y milagrosos, donde se levanta David para derrotar a Goliat.

Mañana, la selección femenina Sub-20 de Panamá, dirigida por Luis “Diablo” Tejada, se enfrenta a uno de estos escenarios. El gigante que se interpone en su camino hacia el Mundial de Japón 2012 tiene nombre: Canadá.
Vencer al seleccionado norteamericano es una labor que para muchos parece imposible; cumplir la hazaña requeriría de un milagro (entiéndase como un suceso sorprendente o extraordinario).

Los equipos panameños, tanto de club como selección, se han acostumbrado a afrontar este tipo de retos. En algunos casos, terminaron derrotados, mas en otros, como en aquella goleada que le propinó el Árabe Unido al Pachuca, en la Concachampions, una de las gestas más recordadas en la historia del balompié criollo, fueron los istmeños quienes finalizaron con los brazos levantados en señal de éxito.
10 Deportivo conversó con el técnico colombiano Richard Parra, principal artífice de aquel triunfo ante los aztecas, en la ronda de grupos de la edición 2009-2010 de la Concacaf Liga de Campeones, un triunfo que quedará grabado en nuestras memorias.

Por historia y plantel, los mexicanos eran claros favoritos para ganar el duelo. Mañana, Canadá es igualmente amplio favorito para derrotar a las pupilas de “Diablo” Tejada.
En aquel entonces, a Parra no le pasaba por la cabeza perder, pese a que su rival de turno era, en papel, muy superior a los suyos.

Sin embargo, la clave de este histórico triunfo radicó en su discurso previo a este enfrentamiento.
“Más que una charla táctica, fue una charla de motivación. Traté que los jugadores entendieran que Pachuca era un rival que iba a tener 11 jugadores y que igual eran personas como ellos. Traté de que mentalmente ellos se pusieran a la par de los mexicanos y creo que lo logré”, parafraseó Parra el discurso dictado en aquel entonces a los suyos.
El estratega cafetero trajo, además, a colación aquellas frases puntuales que sirvieron como anabólico de motivación para el Árabe.
“Lo que más recuerdo del discurso fue cuando les dije a mis jugadores que estos eran momentos de gloria, momentos para que la gente los reconociera, para que sus familiares y allegados se sintieran orgullosos de ellos, para que tarde o temprano empezaran a cobrar más plata para poder darle una soda o lo que pidieran sus hijos. Fueron palabras que los llenaron de motivación. Todo radicó en que mentalmente ellos se lo creyeran”, comentó.
“Después que terminé de hablar, vino el aplauso de todos. Los jugadores se llenaron de confianza. Nos abrazamos; sabíamos que estábamos a un pasito de darle una gran felicidad a toda la afición”. Y agregó: Los muchachos salieron con una motivación inmensa. El vídeo de ese partido es el único que me acompaña... no tengo ningún otro recuerdo de finales ni nada de eso”, contó el timonel.
Anécdota.
Parra asegura que, a través de algunas anécdotas, se ha podido dar cuenta que “el fútbol es más mental que otra cosa”.
“En el 2001, cuando yo llegué (a Panamá), estaba casi eliminado con el Árabe Unido. Me tocaba ir a ganarme la clasificación a Chiriquí. Decían que allá hacía mucha calor y yo estaba temeroso de quedar eliminado, porque en ese tiempo los partidos de disputaban a las 11:00 a.m.”, manifestó. El entrenador continuó narrando: “En el camino hacía allá (Chiriquí), nos detuvimos en un lugar y compré unas pastillas que se llaman “tic-tac”. Las saqué de la cajilla y, en el camerino le di una a cada jugador. Les dije que se la tomaran con agua, que no era un doping, sino simplemente para oxigenar la sangre, para que corrieran un poquito más y no sintieron el calor. Con un hombre menos durante 80 minutos, terminamos ganado 1-0 y clasificamos”, expresó.
Siguiendo con su historia, Parra relató la graciosa, pero educativa lección que les dejó la misma.
“Recuerdo que después varios jugadores me dijeron que por qué no les había dado antes la pastillita. En su momento no les dije nada. Pero uno o dos años más tarde les conté que eso solo había sido algo para jugar con su mente, que no funcionaba de verdad y nos reímos mucho de eso. Allí entendí que muchas cosas corren por la mente y por eso trato siempre de motivar a mis jugadores y hacerlos sentir grandes”, subrayó el preparador sudamericano.
Mensaje.
En conclusión, Parra fue claro al afirmar que, mañana, un triunfo de la Roja femenil ante Canadá, no puede ser descartado.
“Ellas son capaces. Tienen que salir con la mentalidad de que se van a jugar algo muy importante, algo por lo que han trabajado muy duro. Darse cuenta que las niñas (Canadá) también tienen solo dos piernas y dos manos”, finalizó.