La primera Copa del Mundo disputada simultáneamente en dos países empezó con uno de los mayores campanazos de la historia y continuó esa tendencia sin detenerse. Ahora, tras dos semanas de competencia, 54 partidos y más de 140 goles, el primer mundial en el continente asiático se perfila como el mejor, por encima del torneo de 1970 en México.
El campeón mundial, Francia, Argentina, el gran favorito antes del torneo, y la generación de oro de Portugal, que también figuraba entre los “pesos pesados” empacaron las maletas de regreso a casa.
Los llamados equipos “sin opción”, como Senegal y Estados Unidos aún están en carrera, al igual que ingleses y españoles.
Los tradicionales favoritos al título, Brasil, Italia y Alemania sobrevivieron lo mismo que los dos co-anfitriones.
Las escenas de júbilo incontrolable han inundado Japón y Corea del Sur, tras la clasificación de ambos equipos a octavos de final por primera vez.
Recién ahora, los coreanos han saboreado el triunfo en una Copa del Mundo, después de cinco torneos previos, en los que obtuvieron cuatro empates y 10 derrotas en 48 años.
Japón consiguió dos triunfos, superando su actuación de hace cuatro años en Francia, donde perdió sus tres partidos de la ronda preliminar.
Increíblemente, los dos elencos asiáticos concluyeron la primera fase del mundial como líderes de sus respectivos grupos.
Antes del campeonato, había dudas de que alguno de los dos ganara un partido y muchos vaticinaban que uno u otro no pasaría a la segunda ronda y rompería la tradición de clasificación de los equipos anfitriones.
Ambos vecinos han superado las expectativas a un nivel imprevisto y el mediocampista japonés Junichi Inamoto, que pasó casi toda la temporada pasada en la banca de suplentes del Arsenal inglés, emergió como la gran figura de la campaña.
El escándalo de los boletos que empañó los encuentros preliminares parece estar disminuyendo, al notarse menos asientos vacíos en los estadios, en comparación con los primeros encuentros.
La amenaza del vandalismo, vigilada por la prensa, políticos locales y severos comandos policiales, no logró materializarse.
Al menos, los portugueses se marcharon del mundial tras marcar la peor falta del evento, cuando Joao Pinto aplicó una patada artera por detrás a Park Ji-sung, ganándose la tarjeta roja, al igual que su compañero Beto Severo.
Aunque parezca imposible, cualquiera de los ocho equipos que avancen a los cuartos de final podría llegar al partido que define le título, porque la sorpresa es la gran característica de este mundial.
Mundial asiático se perfila superior al de México ‘70
En este mundial se han dado muchas sorpresas, la mayor de ellas fue la eliminación en la ronda regular de Francia y Argentina.