Cuatro goles y dos asistencias después ¿cómo se puede explicar que el público del Parque de los Príncipes silbara al brasileño Neymar?
Así sucedió la noche del miércoles el Dijon (8-0) tras el espectáculo que prodigó el jugador más caro del mundo, su prestación más completa desde que llegó a la capital francesa previo pago de un cheque de 222 millones de euros al Barcelona (unos 63 millones de dólares). El motivo fue la vieja rivalidad que mantiene con el uruguayo Edinson Cavani, que lleva más tiempo conquistando el corazón de los aficionados del Parque de los Príncipes y que goza de una mayor cota de cariño.Los silbidos a #Neymar por no dejar patear el penal a #Cavani #PSG pic.twitter.com/44SjlNPegG
— Sebastián Amaya (@sebaamaya) 18 de enero de 2018
Pero Neymar fue implacable. Agarró el balón sin mirar a nadie, lo posó en el punto de penalti y se mantuvo ajeno a los gritos de "Cavani Cavani" que provenían de las gradas, tornados pronto en silbidos que mancharon una noche mágica.

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Frente al Dijon era el turno de Neymar, pero la grada y algunos jugadores consideraron que hubiera sido una muestra de grandeza del brasileño ceder el turno al uruguayo para que batiera el récord de Ibrahimovic. "Hubiera podido dejar el penalti a Cavani, hubiera sido un gesto de 'juego limpio'", indicó tras el duelo el defensa belga Thomas Meunier, quien, sin embargo, consideró "ingratos" los silbidos de la grada. Emery pasó de puntillas sobre el caso y se limitó a decir que "las estadísticas son importantes para los jugadores", en referencia al récord que pudo batir Cavani.VEA TAMBIÉN: Se deteriora relación entre Neymar y el técnico del PSG
El entrenador español parece haber alejado, a base de buenos resultados, los peligros que pesaban sobre su cabeza, al menos hasta la eliminatoria de octavos de final de la Liga de Campeones contra el Real Madrid. Sin rival de talla en Francia, el PSG navega con viento en poca hacia ese duelo en el que están puestas todas las miradas y donde el técnico pondrá en juego buena parte de su crédito.
