Ni católicos ni evangélicos, ni budistas ni musulmanes; el fútbol es la única religión en la que las maras parecen creer…
"Las barras de los clubes de fútbol han sido infiltradas, nosotros hacemos siempre este despliegue de seguridad cuando hay eventos como la Copa de Naciones, tal vez la gente marera no logre ser detectada, pero tratamos de que sientan la presencia policial para disuadirlos de cualquier acción violenta durante los partidos", relata nuestro entrevistado.
Subrayó que, una vez se mezclan en las hinchadas, a los mareros se les hace más fácil operar, porque al ejecutar sus crímenes se esconden en el anonimato de la multitud para no ser aprehendidos.
Para este agente policial, en el caso de la delegación panameña, se brindó apoyo inmediato para evitar cualquier atraco. A Rolando González, gerente de selecciones de la Federación Panameña de Fútbol (FEPAFUT), se le asignó dos guardaespaldas que lo acompañaban a todas partes.
El pánico y el riesgo están allí y lo que se le advierte a turistas, periodistas y jugadores es no caminar por colonias como la Nueva Capital, Divino Paraíso, La Nueva Suyapa o Los Profesores, donde la actividad marera es más intensa.