Cuando se trata de su majestad, todos inclinan la cabeza. El Rey de los deportes en Panamá, parece tener poca competencia y su supremacía se extiende en pleno horizonte.
El béisbol lleva de la mano a sus súbditos y en cada estadio, cada partido, la fiebre sube .
El béisbol es maravilloso, la fiesta sigue su camino, todos saltan, otros bailan, hay llanto y alegría, pero lo más lindo es que nadie pierde, todos ganan, especialmente su majestad.
Hoy rendimos tributo a los más "febriles", aquellos que gritan hasta desmayar, a todos los que por una simple razón pierden el corazón en una jugada. A todos ellos... con fuerza ¡Viva el béisbol!