La discriminación racial es una práctica que no ha perdido vigencia en el mundo y, en ocasiones, es evidente dentro del deporte.
De eso da testimonio el jugador del equipo mayor de Los Santos Earl Agnoly quien fue objeto de los improperios emitidos por un fanático que presenciaba el partido que el conjunto santeño disputó el miércoles ante Chiriquí Occidente, en el estadio Glorias Deportivas Baruenses.
La poca asistencia de público a ese juego permitía que se escucharan los insultos del fanático hacia Agnoly, gran parte de ellos en referencia a su tez morena. Esto provocó malestar en el pelotero que veía impotente que ni los árbitros, ni las unidades del orden público que estaban presentes tomaran “cartas en el asunto”.
“Yo estoy orgulloso de ser negro y no me molesta que me llamen así, pero cuando a uno le gritan negro acompañado de una palabra obscena entonces la situación es incómoda”, manifestó. “Hay gente que nos dicen términos ofensivos y racistas y nos sentimos ‘amarrados’ porque nadie hace nada.”
Agnoly hizo un llamado a los fanáticos para que respalden a sus equipos sin ofender a los jugadores y a los árbitros para que pongan orden cuando se presenten estas situaciones.
“El hecho de que los fanáticos paguen su entrada no les da derecho a insultar a los jugadores”, agregó.
No debería ocurrir.
Para el expelotero y comentarista, Eric Espino, este tipo de insultos no son nuevos en el béisbol panameño y eso, a su juicio, le resta lucidez a los torneos nacionales.
“La Federación Panameña de Béisbol debe hablar con los presidentes de liga y estos, a su vez, conversar con la policía para que saquen a esos inadaptados de los estadios. Esto para tranquilidad del atleta”, opinó.
Espino considera que lo ocurrido a Agnoly no debió pasar y que los árbitros debieron actuar en ese caso.
“Esto atenta contra la integridad de los jugadores y sus familias”, agregó.