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Orlando Soto, un rey con corona y sin reino


"No voy a discutir con nadie, si me reconocen como campeón mundial o no. Me tiene sin cuidado. Cuando subí al ring para pelear por un título, lo hice por Panamá como siempre lo he hecho".
Así responde Orlando Soto a la interrogante si es o no el campeón número 19 que ha dado Panamá, mérito que algunos dan por contado se merece y que otros se niegan a aceptar.
Para la mayoría el campeón número 19 que ha dado nuestro país es el colonense Mauricio Martínez, quien se impuso por nocaut ante el nicaragüense Lester "Patito" Fuentes, ganando el cetro gallo de la OMB el pasado 4 de septiembre en Manchester, Inglaterra.
"UN REINADO FANTASMA"
El inicio del polémico reinado de Orlando Soto se dio el 14 de junio de 1997, durante la función de boxeo en la que Roberto Durán tuvo su pelea número 100 ante el argentino, Jorge "Locomotora".
La contienda de Soto fue ante el brasileño Emir Fernández, ante quien disputó el título de la Comisión Mundial de Boxeo (CMB), en la división pluma (126 libras), resultando el vencedor.
El púgil arguye que en ese momento nadie recriminaba nada sobre la validez o invalidez del fajín y que la pelea se efectuó bajo las normas del pugilismo y que fue reconocida y avalada por la Comisión de Boxeo Profesional de Panamá.
"El título que me gane fue algo similar al que se ganó Roberto Durán ante Pat Lawlor. Es asunto de los demás si quieren reconocer o no si el mismo es valedero", puntualizó Soto.
Pero luego de eso no hubo más. Orlando ganó el cetro y nunca lo defendió. Prácticamente comenzó un reinado fantasma, pues aunque posee una corona, nunca los lindes de su reino se vieron amenazado por rival alguno.
UNA CORONA SIN BENEFICIO
"Económicamente ese título a mí no me ha proporcionado mayores beneficios, sólo los 5.000 mil dólares que me gané al realizar la pelea", reconoce sobre los aportes que le dio ganar el criticado cetro.
Soto agrega que quienes concertaron el combate con Emir Fernández le hablaron de realizar combates de defensa de su fajín donde ganaría sumas de 30 a 40.000 dólares, pero nunca llegaron a efectuarse por lo que él considera "malos manejos"
Antes de combatir por el citado cetro, Orlando Soto había salido de la égida del promotor Luis Spada y llegó a tener como manejador a Carlos Luu y como promotor y concertador de pleitos al argentino Carlos Solís. No obstante, tiempo después de se desligó de ambos al estimar que había poca seriedad por parte de ambos pues según dijo: "me gusta hacer las cosas de forma correcta y con ellos no había cuentas claras".
Al separarse de su promotor Luu tuvo que comprar el contrato, lo que le costó 2.500 dólares. La mitad de lo que se había ganado en la pelea titular de la CMB ante el brasileño Emir Fernández.
El boxeador comentó que otras de las cosas que le afectó al ganar el cetro de las 126 libras fue perder el casillero en el que estaba clasificado. Esto le cerró las puertas de combatir por un cetro mundial en ese organismo.
UN SENDERO TORTUOSO
A Orlando Soto no le ha ido del todo bien en su carrera, lo que atribuye a un mal manejo por parte de los apoderamos y promotores que ha tenido por lo que ha decidido manejarse por sí sólo.
Además ha sufrido lesiones serias, con las que incluso llegó a pelear sin haberse recuperado totalmente. Recuerda que viajó a Estados Unidos a hacer campaña en ese país y allá se le reventó un tímpano por el frío, lo que le valió estar parado casi por dos años, a pesar de haberse recuperado después de cinco meses del incidente.
Recuerda que también estuvo cerca de tener en sus manos la diadema de las 126 libras de la AMB, peleando ante Tom Jhonson y que se le escapó al tener que pelear con una fractura en el pómulo.
Cuando aún no se había recuperado del todo le toco pelear. La pelea llegó al límite de los 12 asaltos, faltando segundos para que se terminara el pleito, Soto envió a su rival a la lona, sonando la campana en el momento final, lo que salvó a Jhonson.
GOLPE POR GOLPE
Aunque Orlando Soto no ha ganado sumas considerables en el boxeo, admite que ha sabido sacar el máximo provecho al dinero que se ha ganado, para construir su futuro golpe por golpe.
El capital ganado con el sudor y los puños lo ha invertido en una casa de alquiler que tiene en Nuevo Belén de Tocumen y un cupo de autobús. De igual forma compró una casa en el residencial Las Américas, también en Tocumen.
A pesar de los reveses, Soto no ha dado marcha atrás y ha seguido entrenando con las esperanzas de hacer unas tres peleas y volver a entrar en el ranquing de la AMB, para de ser posible nuevamente pelear por un cinturón mundial.
Según Soto cuenta con un récord favorable para lograr este objetivo. Lleva 36 peleas, de las que ha perdido 6 y ha sido sancionado con una descalificación. Ha enfrentado a boxeadores que se han convertido en campeones mundiales como Tom Jhonson, Yon Soy Choy, Gilbert Serrano y Gara Garner.
El combate más reciente fue ante el cuarto clasificado mundial, el dominicano Chelo Díaz en el Ronberto Durán el pasado 16 de junio, ante quien perdió por decisión.
Ganar una medalla, un título, echar al fondo una marca mundial en cualquier deporte es para un atleta el éxtasis, la gloria, la coronación de su éxito personal.
A Orlando Soto le resulta indiferente si quieren reconocer o no los logros que ha tenido en el boxeo, pues según comenta cada vez que se ha calzado los guantes para subir al ring, lo ha hecho pensando en los colores de Panamá.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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