Mientras los opositores se preparan para someter a un juicio político al presidente Raúl Cubas el 7 de abril, en el primer paso para sacarlo del poder, el poderoso general retirado Lino César Oviedo asegura que su amigo seguirá en la Casa de Gobierno.
Cubas, quien llegó a la presidencia en agosto pasado luego que Oviedo fue impedido de ser candidato, fue acusado de mal desempeño de sus funciones por negarse a acatar un fallo de la Corte Suprema en contra del ex militar.
Oviedo salió de una cárcel militar poco después que Cubas asumió el poder, pero la Corte Suprema ordenó su regreso a prisión para completar su condena de 10 años por intentar derrocar en abril de 1996 al entonces presidente Juan Carlos Wasmosy.
Sólo el Senado, de 45 miembros, está habilitado por la Constitución para juzgar a Cubas pero antes, el juicio político debe ser aprobado por la Cámara de Diputados con dos tercios de votos (53 sobre 80 escaños).
Esa cámara resolvió analizar el pedido de juicio político en una sesión extraordinaria del 7 de abril próximo.
Pero Oviedo, quien realiza funciones públicas como coordinador de la próxima Copa América de fútbol, está seguro que los opositores de Cubas serán derrotados.
Oviedo dijo recientemente: "Voy a adelantar el final de la película: no habrá juicio político porque no reunirán la cantidad necesaria de votos. Mi amigo, el presidente Cubas, seguirá realizando su trabajo sin inconvenientes".
Y aprovechó para lanzar graves acusaciones de corrupción contra los diputados que propician la acusación.
Denunció que legisladores oficialistas del Partido Colorado pero rivales de Cubas, y diputados de la oposición, "por su condición de sinvergüenzas, están pidiéndole 20,000 y 30,000 dólares cada uno al ex presidente más corrupto del Paraguay, Wasmosy, para supuestamente votar por el juicio político".
"Estos legisladores sólo quieren dinero y siempre hay un tonto que se los da", añadió.
Aun cuando los opositores afirman tener la mayoría para procesar a Cuba, voces de alarma pidieron no dilatar mas el asunto.
El senador Euclides Acevedo, del opositor Partido Encuentro Nacional (PEN), comentó que "es probable que en estos momentos haya un gran número de parlamentarios deseosos de procesar a Cubas pero si se dilata la fecha de reunión de Diputados, es peligroso porque en política las mayorías son emigrantes".
Si eventualmente se produjese la destitución, debería asumir el vicepresidente Luis María Argaña, considerado como el enemigo público número uno de Cubas y Oviedo.
Luis González, senador del coloradismo y presidente del Congreso, aseguró que "tenemos la mayoría necesaria para juzgar a Cubas. Podemos anunciar que en pocas semanas más volverá la normalidad al Paraguay, se restablecerá el estado de Derecho tras la destitución del presidente".
Cubas, quien había dicho que si era destituido se iría tranquilamente a casa ahora afirma que continuara en el cargo y presentó ante la justicia ordinaria un recurso de amparo pidiendo la suspensión del juicio político.
El juez Agustín Lovera envió copias de la nota de Cubas al Congreso y al fiscal del crimen, para que den su opinión antes del miércoles venidero.
Cubas argumenta que un juicio político debe tener un reglamento con carácter de ley. Sin embargo, la mayoría de los legisladores, tanto oficialistas como opositores, considera que el reglamento debe ser sólo una herramienta interna de la Cámara de Diputados.