La detención del ex general golpista paraguayo Lino Oviedo en Brasil puso fin a una cacería humana de seis meses que tomó ribetes novelescos, pero parecen no haber concluido los problemas en torno a su controvertida figura.
El prófugo ex militar paraguayo fue arrestado el domingo por la policía brasileña en un edificio de apartamentos en la ciudad de Foz de Iguazú, limítrofe con Paraguay.
Oviedo también está acusado de tramar el asesinato del ex vicepresidente Luis María Argaña en marzo de 1999, y de instigar la muerte de otras ocho personas en la crisis política que siguió al magnicidio.
POLICIA BRASILEÑA INTERROGA A OVIEDO
Una vez capturado, agentes de la Policía Federal (PF) brasileña interrogaron por más de media hora al ex general paraguayo, aunque los detalles de las declaraciones de Oviedo no fueron revelados a la prensa.
Poco antes del inicio del interrogatorio, el ministro del Interior de Paraguay, Walter Bower, llegó rodeado de un fuerte aparato de seguridad para entrevistarse con Oviedo, aunque el ex general detenido se negó a recibirlo. Seguidamente, Bower abandonó el local, también sin ofrecer declaraciones.
Posteriormente, agentes de la Policía Federal brasileña trasladaron a Oviedo a Brasilia, custodiado por un helicóptero a la superintendencia del organismo, donde sería mantenido bajo arresto. Una fuente policial dijo que Oviedo pidió una celda individual, pero que deberá compartir el cubículo con otros dos internos.
El abogado Inemar Marinho, contactado por la familia de Oviedo para defenderlo en Brasil, dijo a reporteros en el aeropuerto de Brasilia que presentaría un recurso de habeas corpus para lograr la excarcelación del ex general.
La policía detuvo a Oviedo con un revólver .38 cargado, documentos falsos a nombre de Emilio Franco Villarreal, de nacionalidad paraguaya, así como 10 teléfonos celulares.
Según la Policía Federal brasileña, que mantiene a Oviedo bajo custodia, Paraguay dispone de 60 días para pedir la extradición del ex general.
JUBILO EN PARAGUAY
La detención de Oviedo fue recibida con júbilo por el presidente paraguayo Luis González Macchi, quien la calificó como "un hito histórico".
"Es un logro de todos los ciudadanos que queremos vivir en paz", expresó el mandatario en una breve declaración sobre la detención de Oviedo, quien estuvo asilado en Argentina, pero abandonó ese país un día antes de que el ex presidente Carlos Menem entregara el poder.
Igualmente, Washington celebró el arresto del ex general, al que calificó como una "amenaza" a la democracia paraguaya: "aplaudimos a Brasil por su cooperación con una solicitud paraguaya de arrestar a Oviedo", dijo un portavoz del departamento de Estado.
"Las acciones del general Oviedo han amenazado en repetidas ocasiones a la democracia paraguaya", dijo un portavoz del Departamento de Estado.