Otra brillante actuación de Ángel Rivas, combinada con algo de inseguridad de Edgar Yángüez, produjo la victoria del tordillo Oxsai en la primera joya de la triple corona criolla y de paso se puso al frente de la serie puntuable para definir la representación nacional para el clásico del Caribe.
Como se había previsto, la carrera era de difícil acierto, a tal punto que la mayoría de los caballos llamados a disputar los máximos honores nunca fueron protagonistas.
Oxsai, un hijo de Evaristo en Querube, cubrió la milla y dos dieciseisavos en 1.56.4, un tiempo que oscila entre lo regular y lo aceptable, si consideramos que los parciales durante los primeros 1200 metros (1.15.3) fueron bastante cómodos.
Alomili, cuyas mejores presentaciones no eran sobre el tiro de aliento, hizo la mejor carrera de su campaña y, a juzgar por el desarrollo de la competencia, mereció mejor suerte.
Oxsai confirmó que su victoria anterior no fue producto de la casualidad y, si mantiene las condiciones, será siempre un caballo a batir.
En duda quedaron Aloseguro, Silent Truth, Pavorotty y, por supuesto, nuestro favorito Filemón, que al parecer salió a correr el Derby de Epson o el Belmont Stakes.
Como sea, la carrera nos dejó un buen sabor y quedaron planteadas algunas interrogantes que seguramente se irán resolviendo conforme se disputen las dos gemas restantes.