El Papa Juan Pablo II recibió ayer en audiencia privada en el Vaticano al presidente de Guatemala, Alvaro Arzú, durante la cual le solicitó esclarecer "cuanto antes" el doloroso caso del asesinato del obispo Juan Gerardi. Durante las conversaciones "se reconfirmó la necesidad de esclarecer cuanto antes el doloroso caso del obispo auxiliar de Guatemala, Juan Gerardi", el 26 de abril de 1998, señala un comunicado de la Santa Sede. La Santa Sede informó que durante el encuentro en la biblioteca privada del Papa, que duró 18 minutos, se examinó también el proceso de reconciliación en curso en el país centroamericano.
Igualmente, fueron analizadas "las relaciones entre Estado e Iglesia", que atraviesan un momento delicado tras el asesinato del obispo auxiliar de Guatemala, Juan Gerardi.
El crimen del religioso, importante defensor de los derechos humanos, ultimado a golpes por desconocidos en la casa cural de la iglesia de San Sebastián, en la capital guatemalteca, aún no ha sido esclarecido y no hay ninguna persona detenida por el delito.
El próximo lunes se cumplirá el primer aniversario del crimen y la Iglesia local ha organizado una caminata para el domingo en la que participarán 150 obispos de varias partes del mundo.
El mantario guatemalteco, que fue recibido luego por el cardenal Angelo Sodano, secretario de Estado del Vaticano, estaba acompañado por una delegación de siete personas, entre ellas el canciller, Eduardo Stein Barillas, el ministro del Interior, Rodolfo Mendoza y el secretario privado de la Presidencia, Gustavo Porras, artífice de los acuerdos de paz.
Al término del encuentro, el Papa Juan Pablo II, que aparecía en buen estado de salud, "bendijo al pueblo de Guatemala", y entregó como regalo medallas pontificias al mandatario centroamericano. Por su parte, el presidente Arzú le obsequió una reproducción del monumento a la paz, realizado en Guatemala en 1998 como homenaje a los acuerdos firmados entre la guerrilla y el gobierno en 1996 que pusieron fin a treinta y seis años de conflicto.
Arzú visitó luego la capilla Sixtina y la basílica de San Pedro.
El Papa debía luego recibir a los siete premios Nóbel por la paz presentes en Roma, entre ellos la indígena guatemalteca Rigoberta Menchú.
La defensora de los derechos de los indígenas y el presidente Arzú no tienen previsto en sus agendas encontrarse, según informaron fuentes guatemaltecas.