La selección peruana de fútbol, alentada por los buenos resultados cosechados en coincidencia con la llegada al banco del argentino Ricardo Gareca, llega a las eliminatorias de Mundial de Rusia con buenas sensaciones pero inquieta con la suerte de lesionado Jefferson Farfán.
El mediapunta del Al-Jazira emiratí, quien corre contra el tiempo para recuperarse de una distensión en el muslo derecho, es considerado socio clave en ataque de la máxima figura de la Blanquirroja, Paolo Guerrero.
El ariete del Flamengo ha superado sus dolencias físicas y es el puntal de Perú para sus encuentros con Colombia, el 8 de octubre en Barranquilla, y Chile, el día 13 en Santiago.
Con Guerrero a punto, el médico de la selección peruana, Julio Segura, ha concentrado sus atenciones en la evolución de Farfán.
"Si Farfán no llega ante Colombia, esperemos que lo haga al 100 % ante Chile", precisó Segura.
Otro baluarte peruano, el defensa Juan Manuel Vargas, se perderá, también por lesión, los dos primeros partidos de las eliminatorias y será reemplazado por Rinaldo Cruzado, del César Vallejo.
El jugador del Real Betis español padece una lesión en la rodilla derecha y Cruzado, su sustituto, emerge como una de las principales novedades del equipo incaico.
Gareca no lo había tomado en cuenta en la convocatoria de la última Copa América en Chile pero ahora aparece como un comodín para suplir cartas importantes.
Igualmente, fue llamado el centrocampista del Twente holandés Renato Tapia en lugar de Edwin Retamoso, del Real Garcilaso.