Unos 14.5 millones de peruanos elegirán hoy presidente y un nuevo legislativo, en un clima enturbiado por temores de fraude originados por las irregularidades registradas en una campaña que, según los observadores electorales, fue injusta.
En la elección presidencial participan nueve candidatos, pero la preferencia de los electores que muestran las encuestas se ha polarizado en solo dos: el actual presidente, Alberto Fujimori, y el economista y líder del partido Perú Posible, Alejandro Toledo.
Los temores de fraude fueron asumidos el viernes por Estados Unidos, donde la Casa Blanca informó de que se mantiene "vigilante del proceso electoral en Perú", mientras que el Senado aprobó una resolución en la que pidió limpieza en los comicios.
El Senado estadounidense también pidió al presidente Bill Clinton que revise la ayuda económica y militar con Perú en el caso de que se produzca un fraude.
Una actitud similar asumió la Unión Europea, que reiteró su preocupación "con relación a ciertos aspectos en el manejo de las elecciones" y señaló que espera que "los procedimientos que se sigan el día de la votación sean libres y justos y conforme a los patrones internacionales".
El jefe de la Misión de Observadores Electorales de la OEA, Eduardo Stein, afirmó que durante la campaña hubo "insuficiencias, irregularidades, obstáculos y abusos" y expresó su preocupación porque esos problemas se repitan el día del sufragio.
"Si el cuadro de irregularidades que comprometieron la etapa pre- electoral del proceso se llegara a repetir y comprobar el 9 de abril, la OEA así lo denunciaría", precisó.
Durante la campaña, la mayoría de las cadenas privadas de televisión apoyó a Fujimori y restringió el acceso a ese medio a los candidatos de oposición, los que además sufrieron una fuerte contra- campaña de la prensa progubernamental.
A instancias de la OEA y de las autoridades electorales, la televisión privada accedió a transmitir propaganda y espacios gratuitos para la oposición en el último mes de la campaña, aunque en unos casos se hizo en horarios de baja sintonía.
Se produjeron, además, casos de uso indebido de recursos del Estado en la campaña a favor de Fujimori y una denuncia de falsificación de firmas de ciudadanos que comprometió a la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), encargada de organizar la votación.
En los últimos días, surgieron otras denuncias de un supuesto hallazgo de actas electorales adulteradas, y una presunta compra de un aparato destinado a interferir y alterar la transmisión de los datos electorales de las provincias.
El temor de un fraude se ha acrecentado por la estrecha diferencia que mantienen Fujimori y Toledo en las encuestas electorales de la semana pasada y que indican que cualquiera de ellos puede ganar.
Según esos sondeos, durante los días 1 y 2 de abril ambos candidatos estaban "técnicamente empatados" en la preferencia de los electores, pero había una media de un 12 por ciento de ciudadanos indecisos.
Por su parte, las autoridades electorales han asegurado que los comicios serán limpios y que se respetará la voluntad de los electores.
El jefe de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), José Portillo, dijo que la única posibilidad de que haya un fraude es que sean alteradas las actas de las mesas de votación y señaló que se han tomado "todas las medidas posibles" para evitarlo.
Las actas que se usarán "están numeradas y protegidas por criptogramas que impiden su falsificación", precisó Portillo, tras señalar que los apoderados de los partidos políticos recibirán copias de las actas de todas las mesas de votación.
"Si alguien alterara los resultados por medios electrónicos, estarán las actas para verificarlo. Y si quieren falsear las actas tendrían que falsificar las firmas y las huellas digitales de los miembros de cada mesa de votación, de los votantes y de los apoderados de los partidos políticos, algo imposible", explicó.
Rómulo Muñoz, miembro del Jurado Nacional de Elecciones (JNE), también descartó un posible fraude "porque el proceso será observado y supervisado por numerosos observadores peruanos y extranjeros que son expertos en estos menesteres".
Muñoz confirmó además que el JNE ha autorizado el libre acceso de la prensa a todos los centros de votación y que una de las copias de las actas que le corresponde a la ONPE será entregada a la Defensoría del Pueblo, "una entidad de reconocida imparcialidad".-
Por su parte el presidente Alberto Fujimori rechazó también las denuncias que en muchos casos apuntan directamente al gobernante, en el poder desde hace 10 años, y que busca su segunda reelección por cinco años más.
La prensa insiste en difundir informes sobre las denuncias de fraude, junto con resaltar la preocupación de organismos internacionales sobre las elecciones peruanas.
Los comicios serán vigilados por 34 observadores extranjeros provenientes de 11 países, incluso una misión de la Organización de Estados Americanos, OEA, encabezada por el ex canciller guatemalteco, Eduardo Stein.