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- 12 las victorias seguidas de Panamá desde el Latinoamericano en la isla de Saint Martin hasta la Serie Mundial en Bangor.
La noche del pasado viernes 16 de agosto era fría y calmada en la ciudad de Bangor, en el Estado de Maine, Estados Unidos. Allá, a miles de kilómetros de distancia, tres técnicos panameños se aprestaban a reunirse para planear la estrategia ganadora del partido final de la Serie Mundial Intermedia.
“Una hora antes me había enterado que éramos finalistas. Después que nos expulsaron nos mandaron al hotel y allí recibí esa buena noticia; entonces, teníamos que reunirnos y decidir todo para la final”, recordó Azael Domínguez, técnico del equipo de las Pequeñas Ligas de Chitré, Herrera, el nuevo campeón del mundo de la categoría reservada para peloteros de 15 y 16 años de edad.
El encuentro comenzó a las 9:30 de la noche, hora de Panamá, en la habitación 236 del Holiday Inn de Bangor, donde dormían Domínguez, Óscar Guardia, instructor de lanzadores, y Jorge Luis Cedeño, el asistente técnico.
Cedeño contó que desde ese momento comenzó a sentir presión, ya que sabía que al día siguiente estaría solo en la cueva de Panamá, debido a que Domínguez y Guardia estaban inhabilitados, luego de ser expulsados en el juego de semifinal ante Georgia.
“Lo primero fue hacer un análisis de cómo habíamos derrotado a Pennsylvania en la ronda de grupos, separamos sus fortalezas de sus debilidades y el resultado fue que su pitcheo era muy bueno, pero su bateo no tanto, y menos con Javier García en el montículo”, comentó Cedeño.
El entrenador dijo que ante ese panorama decidieron que siempre y cuando el marcador estuviese cerrado, García se iba a mantener en la loma hasta que completara el límite de 95 lanzamientos.
“Luego revisamos la hoja de anotación nuestra del juego contra Pennsylvania, para acordar cómo se le iba a lanzar a cada uno de los bateadores del equipo estadounidense. Esa fue la tarea más difícil en la reunión”, detalló entre risas Cedeño.
Para los tres entrenadores era vital hacer carreras temprano, para que García trabaja más tranquilo; por eso también pactaron que iban a montar jugadas con el primer bateador que llegara a las almohadillas.
“Todo esto nos tardó unas dos horas y media. Nos acostamos después de la 12 media noche, pero muy seguros de que el título se iba para Panamá, por la garra de los muchachos”, agregó Cedeño antes de que el equipo viajara, ayer, de la ciudad capital rumbo a Herrera.