Una movilización pacífica contra la segunda reelección del presidente Alberto Fujimori terminó en una golpiza policial a militantes de un grupo regional, por borrar paredes pintarrajeadas con el símbolo de la agrupación oficialista Perú 2000.
Cuatro personas fueron hospitalizadas y unas 13 fueron detenidas, según informa la prensa ayer.
El incidente ocurrió la noche del viernes en la ciudad amazónica de Iquitos, 1.000 kilómetros al noreste de Lima, cuando miembros del Frente Patriótico de Loreto (FPL) -- grupo abiertamente opositor a Fujimori -- comenzaron a borrar los lemas y símbolos de Perú 2000.
Un piquete policial arremetió contra los manifestantes, golpeándolos brutalmente con sus varas y las culatas de sus fusiles.
El hecho fue condenado por la Asociación Pro Derechos Humanos (Aprodeh) y ha sido denunciado a la Defensoría del Pueblo, pues según los militantes del FPL, ellos no opusieron resistencia a una detención.
"Denunciamos la violenta y arbitraria detención de 13 personas, dirigentes y simpatizantes del Frente Patriótico, ello atenta contra el derecho ciudadano de manifestarse públicamente", señaló Aprodeh en un comunicado.
Elisa Pizango, dirigente del FPL, relató desde su lecho de hospital que recibió varazos y patadas hasta perder el conocimiento.
Durante el enfrentamiento, se detuvo a unas 13 personas por alterar el orden público, según el parte policial.
"Cualquier tipo de agresión en una campaña política es un acto negativo que atenta contra la democracia", comentó el candidato presidencial Federico Salas de la agrupación Avancemos.
La campaña electoral el fin de semana también se vio empañada por la agresión a militantes del partido opositor Solidaridad Nacional, cuando esperaban ayer en el aeropuerto de la ciudad sureña de Arequipa el arribo de su candidato presidencial Luis Castañeda Lossio.
Los activistas fueron atacados a pedradas por una turba conformada por manifestantes del Programa Nacional de Asistencia Alimentaria, un plan del gobierno cuyos beneficiarios suelen manifestarse a favor de las políticas oficialistas.
Los candidatos de oposición han denunciado una campaña del gobierno de arremeter contra sus adversarios mediante espionaje, acoso, amedrentamiento y obstaculización de actividades políticas.
Pero Fujimori niega que el gobierno tenga que ver con esos hechos. El mandatario, en el poder desde 1990, se postulará en abril para un tercer mandato presidencial, pese a que se lo impide la Constitución.