El ministro de Interior uruguayo, Eduardo Bonomi, y el embajador de Francia en el país, Jean-Christophe Potton, disfrutaron ayer juntos del partido en el que sus respectivas selecciones de fútbol se enfrentaron en el Mundial de Sudáfrica.
Ambos funcionarios vieron el encuentro entre la Celeste y la Bleu en el Liceo Jules Supervielle, donde también se reunieron un grupo de uruguayos y franceses residentes en el país.
"La idea es que el deporte no es sólo competencia, sino también amistad entre los pueblos", señaló a Efe el embajador Potton, ideólogo y organizador del evento.
Al final, casi todos los presentes se mostraron satisfechos con que el encuentro acabara en tablas, pero todos lamentaron no haber podido festejar ningún gol.
El empate a cero entre ambas selecciones apagó un poco el entusiasmo de pequeños y grandes.