En un marco poco cordial, el presidente Carlos Menem recibió ayer en su residencia suburbana de Olivos a Fernando de la Rúa, quien lo reemplazará en la primera magistratura a partir del 10 de diciembre.
La reunión duró más de una hora. A su término ninguno de ellos formuló declaraciones a la prensa.
El primer encuentro entre el mandatario saliente y el presidente electo en los comicios del 24 de octubre se efectuó en un clima previo de mutuas recriminaciones.
De la Rúa, de la Alianza opositora, dijo ayer a la prensa en Brasilia que la actual "es una transición ordenada, pero hay cuestiones desordenadas", particularmente en lo referente a las cuentas fiscales y a un déficit presupuestario que es casi el doble del que admiten las autoridades salientes.
"El gobierno manda un presupuesto (para el año 2000) donde se reduce el Plan Trabajar (para crear empleos) y por otro lado quiere aumentar los sueldos de empleados públicos. Es grave que se haga ese intento en momentos en que el gobierno se va y viene un nuevo", dijo De la Rúa.
Menem, por su parte, dijo ayer antes de la reunión con el presidente electo, que la Alianza opositora, con sus denuncias, "está abriendo el paraguas para justificar su incapacidad para enfrentar una situación de gobierno".
De la Rúa llegó a la residencia de Olivos, que ocupa varias manzanas de superficie, acompañado por el diputado Rodolfo Terragno, a quien se menciona como su probable canciller y por su portavoz Darío Lopérfido. Menem los recibió en la puerta de su despacho, les estrechó la mano, posó brevemente para los fotógrafos y los hizo pasar a su oficina. Estaban junto al Presidente el ministro del interior, Carlos Corach y el secretario de la Presidencia, Alberto Kohan.
El encuentro de ambos dirigentes se realizó pasado el mediodía, al término de la reunión de gabinete que Menem encabeza todos los jueves.
El posible ministro de Economía, José Luis Machinea, dijo el miércoles que el déficit fiscal que heredará el próximo gobierno no es de 5.100 millones de dólares, como asegura Menem, sino casi del doble.
Menem rechazó la afirmación y aseguró ayer que la cifra que da su gobierno es la correcta.
Corach había dicho previamente que el actual período de transición se realiza "con tranquilidad y en absoluto respeto de la Constitución, en un hecho inédito en la historia argentina".
Menem había elogiado ayer su propia gestión de gobierno, cuando se le preguntó por la reunión de hoy. "Es un presidente que se va y es un presidente electo que viene a conversar con quien ha llevado a cabo un proceso de transformación impresionante, que deja el país en buenas condiciones", afirmó.
Sostuvo ayer ante la prensa, que va a acompañar la gestión de su sucesor "siempre que no cometa errores que nos hagan retroceder al pasado, al que no queremos volver. Me preocupa que pueda cometer algunos errores que tiren por la borda los éxitos que logramos".
Durante la reunión de gabinete de ayer, Menem dijo a sus ministros que a partir de ahora convocaba "a una movilización generalizada" de su partido justicialista (peronista), para lograr una victoria en los comicios presidenciales del año 2003, en los que piensa postularse nuevamente.