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¿Qué hicieron con mis tildes?


Una memorable canción, surgida de la mancuerna Maná-Rubén Blades, expresa en una parte: “A dónde van los desaparecidos/ busca en el agua y en los matorrales…” Desde hace tres columnas, aquí en “Red de palabras”, venimos considerando el tema de las tildes desaparecidas a partir de 2010, cuyas razones aparecen plasmadas en la nueva edición de la “Ortografía de la lengua española”, de la Real Academia.

Junto a la “o” entre cifras, a las tildes de los demostrativos este, ese y aquel usados como pronombre, a la de “solo” empleado como adverbio o como adjetivo, y a otras varias palabras (los sustantivos guion, Sion, Ruan, o las formas verbales en pasado: crio, fio, rio…) que también la perdieron definitivamente, la lengua habrá de echar de menos a varias tildes desaparecidas, merced a una tendencia simplificadora de la escritura (¿resultará ahora más fácil aprender ortografía? Ya veremos si es así).

No obstante, no es cuestión de que ahora, arropados con tal noción de simplificación, realicemos una degollina en materia de tildes con otras palabras que no han sufrido cambios (la gran mayoría), las que siguen llevando su virgulilla encima como antes; claro: donde corresponde, y no a destajo o porque sí.

 

Es el caso de las palabras con doble acentuación que hay que seguirlas acentuando (en estos casos la tilde se denomina “diacrítica” porque diferencia una función de otra) algunas de las que mencionaremos a continuación:

En cuanto a los términos qué, cuál (cuáles), quién (quiénes), cómo, cuán, cuánto (femenino y plural), cuándo, dónde y adónde, se escribirán con tilde diacrítica cuando se empleen con sentido interrogativo o exclamativo, tal es el caso de: “¿Qué dijo usted?”, “¡Qué cara la tuya!”, “¿Cuál es mi plato?”, “¿Quién llegó?”, “¡Cómo dolieron esas palabras!”, “¡Cuán hermosa te ves hoy!”, “¿Para cuántos es la fiesta?”, “¿Cuándo cumples año?”, “¿Adónde estacionaste el auto?”.

A veces se usan como sustantivo, sin perder el énfasis, por lo que llevarán la tilde: “Quiero que me describas el qué, quién, cuándo y dónde de este tremendo bochinche”, “Ya decidimos dónde, ahora falta establecer el cuándo y el cómo”. En ocasiones hay cierta duda, porque creemos que basta que estas palabras estén entre signos de interrogación o de admiración para que lleven tilde, y no es así: “¿Que le diga donde lo compré? ¡Pues no!”; “¡Que no te vuelva a escuchar semejante barbaridad!”

 

Incluso, hay situaciones en que se pueden escribir con o sin tilde, dependiendo del tono, o bien, ateniéndonos a la regla: “Esta doble posibilidad se da cuando los relativos introducen subordinadas relativas sin antecedente expreso, siempre que el antecedente implícito sea indefinido y tenga carácter inespecífico (una persona, alguien, algo, algún lugar, nadie, nada, etc.). Esto ocurre cuando la oración de relativo sin antecedente depende de verbos como haber, tener, buscar, encontrar, necesitar, etc., que admiten complementos indefinidos de carácter inespecífico”. ¡Chanfle!

Mejor veamos los ejemplos: “Claro, ya encontró quién (o quien) le dé comida”; “Subí al autobús, pero no encontré dónde (o donde) sentarme”; “No sabía cómo (o como) quitarse de encima a tantos enemigos”. En lo personal, yo optaría por la forma acentuada.

Este es un tema amplio y variopinto, que amerita un espacio mayor que esta sección dominical para tratarlo. Quedan un par de detallitos, entre las consultas más comunes que uno recibe a diario, pero las dilucidaremos en la siguiente entrega, si Dios así nos lo permite. Que tengas un feliz domingo, lector, y que “la palabra te acompañe”.(cuarta de cinco entregas)


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709060
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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